Todos los caminos conducen a Narváez

Todos los caminos conducen a Narváez

Reconocimiento merece quien alcanza una meta luego de perseguirla con la tenacidad y el empeño que solo un deseo puede alimentar. Es Adrián Socorro Suárez (Matanzas, 1979) un artista amplio, multifacético y fuertemente provisto de conocimientos académicos que sin lugar a dudas enriquecen su trabajo.

Violinista en los inicios, entrada la década de los 90 del siglo pasado su vocación se inclinaba por las artes plásticas y, al no poder cambiar de carrera, emprendió estudios que lo condujeron hacia la Ingeniería Industrial, mas solo la cursó hasta tercer año. Licenciatura en Estudios Socioculturales fue el título recibido en consonancia con el instinto del artista que, simultáneamente, se mantuvo pintando de manera independiente durante todo ese período.

Su formación estuvo sustentada, además, por la participación en talleres impartidos por dos creadores, pudiera decirse tutores, que le proporcionaron preparación técnica y lo ayudaron a conducir su trayectoria: el pintor Pedro Carmona y el escultor Lázaro Muñiz.

Todos los caminos conducen a NarváezNo obstante, Adrián tuvo marcadas desde un principio las directrices que lo distinguirían hoy en el gremio de artistas matanceros, y en general de Cuba. Una de ellas apunta hacia el contenido formal: sus obras, en la gran mayoría lienzos, manifiestan la preferencia por la luz y los matices vivos y brillantes. Esta peculiaridad evoca, cual homenaje póstumo, los presupuestos de quienes constituyeron a inicios del siglo XX el conocido grupo francés Las Fieras o Fauvistas. En el caso de Adrián, reforzado por la destreza de la techné lograda a partir de la síntesis de los empastes o manchas de pintura de acrílico en amplias zonas de colores planos, contrastantes y desprovistas de líneas de contorno, que al igual que aquellos, pretende conseguir el máximo de expresividad mediante la liberación del color.

Por otra parte, Adrián intenta fragmentar las piezas por series o temáticas, con la máxima de que sea la técnica la que establezca su obra. Los temas son mero pretexto para desarrollar su arte; la experiencia plástica está en función del lenguaje técnico y estético.

Sin embargo, es notoria la heterogeneidad de tópicos entre los que, por ejemplo, están los protagonizados por zapatos, retratos de vida, o representaciones de la cotidianeidad. Encuentra en los espacios interiores un ambiente recurrente para incluir sus personajes, la mayoría de las veces, autorreferenciales. Poses íntimas y otras más comunes son reflejos de acciones cotidianas que inspiran al artista, en las que prevalece la armonía y el equilibrio de la composición tanto por los volúmenes como por el empleo del color. Obras como Amigas, Mujer con azul, Ella, Poeta fumando, Como es arriba es abajo y Buffet mantienen Mujer con azul / acrílico sobre lienzo/ 130 x 90 cms. el orden interno y patentizan que su verdad está provista de una única intención: que sea reconocido por su lenguaje estético.

Diversas exposiciones, tanto nacionales como internacionales, han contado con obras de su autoría. Entre ellas destacan “Caída Libre”, compuesta por bocetos, realizada en 2014, y la personal titulada “La Jungla de azúcar”, en 2016. “El color del trópico” es uno de los proyectos más recientes, inaugurado en El Garabato —nombre del estudio-taller del artista ubicado en el recién reanimado Paseo de Narváez— durante la XIII Bienal de La Habana, que se extendió también hasta la ciudad occidental de Matanzas con el proyecto Ríos Intermitentes.

Todos los caminos conducen a NarváezViolinista en la infancia, ingeniero industrial devenido licenciado en Estudios Socioculturales y, desde luego, pintor, que ha combinado con precisión su trabajo creativo con funciones directivas y educativas. Miembro y presidente de la filial provincial de la Asociación Hermanos Saíz de jóvenes creadores por varios años y además tutor de estudiantes de artes plásticas, Adrián Socorro siempre estuvo acompañado en su constante andar por la convicción y la motivación de convertirse en el artista que es.

Como reza el inmortalizado proverbio adecuado para la ocasión: Todos los caminos conducen a Narváez.

 

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