Diana Almeida: una artista polifacética y en constante desarrollo

Diana Almeida: una artista polifacética y en constante desarrollo

En los tiempos actuales, el arte constituye un medio de expresión de las problemáticas que atañen a la sociedad. En ocasiones para polemizar sobre determinados aspectos, en otras como vía de denuncia, incluso, como manera de rendir tributo a referentes culturales. Abarcar esta heterogeneidad desde sus creaciones es una prerrogativa para Diana Almeida, una joven artista cubana, graduada de la Academia Nacional de Artes Plásticas de San Alejandro y de Gris Art en la Escuela Superior de Fotografía.09-diana-almeida-1.jpgSin embargo, su trayectoria trasciende el medio de las artes visuales. Más allá de la paleta y el lente fotográfico, mantiene un estrecho vínculo con la música, pues desde pequeña Diana ha estado rodeada de notas y letras, acordes y melodías. Los conocimientos adquiridos tanto en las instituciones docentes como en su seno familiar, la convierten en una artista polifacética, capaz de trasladar sus obras hacia los más diversos soportes, técnicas y lenguajes. Así, entre sus creaciones se distinguen piezas que devienen una simbiosis de manifestaciones artísticas.Tal es el caso de Meta Shangó llamado (2017) y Changüi (2017), ambas de la serie “Mirar con los oídos y escuchar con los ojos”, obras en las que intervienen los sonidos y los colores. Las palmas de las manos embadurnadas de acrílico y luego plasmadas sobre la madera, seducen al espectador con tan solo observar. Mientras tanto, el dispositivo de sonido que acompaña a las tablas circulares salta a la vista e inquieta al público: la gestualidad de las manos figurada sobre tambores bidimensionales es una forma de representar visualmente las pistas de audio.09-diana-almeida-3.jpgIsla Musical (2017) es otra de las piezas que aborda esta temática desde la plástica. Nuevamente las huellas dactilares aparecen estampadas, esta vez sobre la isla de Cuba. El cableado simulado con la técnica de dripping refuerza esta línea conceptual, a la vez que unifica con un mismo entramado al territorio nacional. Homenaje a nuestras raíces, aquellas que se heredan de generación en generación y forman parte del patrimonio cultural cubano. Transgredir los medios convencionales y llevar el arte hacia locaciones insospechadas son baluartes dentro de la producción artística de Diana Almeida. Resistencia del origen (2012), instalación presentada durante la XI Bienal de La Habana, es una de las creaciones que así lo manifiesta. Con la disposición de varias máquinas extractoras de petróleo, que fueron enclavadas en el césped del Complejo Morro-Cabaña, la artista revela su preocupación por el entorno natural y el medio ambiente. Cómo la naturaleza se resiste a los cuerpos extraños e intenta reapropiarse del espacio que le fue ocupado, es una de las lecturas subyacentes. Otra obra que rompe los cánones del espacio galérico es la titulada Autómatas (2015), una intervención del espacio público durante la XII Bienal de La Habana. Los maniquíes del conocido centro comercial Galerías de Paseo adquieren vida propia y se escapan de las vidrieras de las tiendas para hacer lo que deseen. Las poses íntimas que adoptan dialogan con la frecuente imposibilidad del ser humano de expresarse libremente, y la condena de muchos al enclaustramiento.09-diana-almeida-2.jpgPor su parte, Solución nociva (2011) llama la atención sobre las nuevas formas de generar energía. Lo que puede considerarse una “vía de solución alternativa” deviene pérdidas considerables para otros. A través de esta obra singular, fruto de un lenguaje propio, la creadora incita a la reflexión y el debate con otra de las temáticas que aborda frecuentemente: la relacionada con la ecología y el medio ambiente.Diana Almeida se reinventa a través de sus obras y muestra al público su arsenal en constante progreso. Cautiva a todos con sus creaciones de corte instalativo y evidencia una larga carrera artística que apenas comienza.

Advertisement