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La Habana: ecléctica y diversa en la mirada de un pintor

Por Daimarelys Pérez Fotos: cortesía del artista, en: Artes Visuales
La Habana: ecléctica y diversa en la mirada de un pintor

Para el artista de la plástica Humberto Monteagudo, sumirse en la belleza de La Habana es como desplegar un óleo, asirlo al soporte y plasmar en la superficie cada rasgo visualizado por él, que le recuerda el eclecticismo, y a la vez, la sencillez de la capital cubana.

Sin embargo, es invadido por la añoranza cuando advierte la necesidad de retomar oficios perdidos, como el de constructor.

“Cuando miro hay cierto decaimiento de la arquitectura y varios lugares ruinosos en esta ciudad que amo, aunque no nací en ella; en ese estado veo detalles con gran nivel de facturación y acabado, que a la hora de construirse dieron un toque final a esas obras”, indicó el pintor en entrevista con CubaPlus Latinos.

La Habana: ecléctica y diversa en la mirada de un pintor“Lo mismo te encuentras rasgos del barroco, que del art nouveau, entre otros movimientos, y te preguntas cómo es posible perder eso”, precisó.

“A mí La Habana me gusta mucho, quizás porque no soy habanero; posee una arquitectura muy diversa, adaptable; en particular la percibo muy linda, pero lamento que parte de ese complejo ensamblaje se está perdiendo”, subrayó.

“Tuvimos una época en la que se perdieron muchos oficios que hacen falta, pero afortunadamente los hemos retomado y ahora también hay un movimiento muy fuerte en la urbe cubana para rescatar su belleza y espectacularidad”.

Monteagudo, más que un artista de la plástica, lo es de la vida; dibuja el vaivén de esta, y desdibuja también, ¿por qué no?; lo hace con lo no identificable como el desdén, la vulgaridad, la ociosidad. Lo verdaderamente interesante en la obra de este joven es que ilustra en cada una de sus obras complementos básicos que, hicieron siempre a La Habana una metrópoli admirable.

“Me gusta pintarla porque la veo en su yo complejo, todo está en esos detalles y sincronización; todo pasa en esta ciudad: la economía se mueve en ella; la vida surge y en ese sentido es muy interesante emplearla como tema”, destacó.

“Pasé mucho tiempo trabajando la abstracción, pero nunca renuncié a las formas figurativas y a ese simbolismo permanente en cada espacio de la urbe. Vengo de la Academia San Alejandro y no tengo problemas con la figuración.

Lo que cuenta es lo que se quiere expresar en la obra”, señaló.

“Si la pieza requiere figuración tienes que irte por esa vía; si demanda de un abstracto vas por ahí, pero siempre respetando las técnicas, como el color, el material con el que trabajo, el cuidado por la composición, las veladuras, así como la relación contenido y forma esas son las cosas importantes para mí.

“Me refiero a trabajar el lenguaje del color en función de lo que estoy planteando en mi obra, por eso utilizo los colores en torno a todo lo sucedido a mi alrededor, y según las circunstancias”, refirió Monteagudo.

De formación académica en la prestigiosa Escuela Nacional de Bellas Artes San Alejandro —centro más antiguo de su tipo en Hispanoamérica y segunda institución docente, también de mayor antigüedad de Cuba— este artista de la plástica confesó que siempre tuvo habilidades para el dibujo.

La Habana: ecléctica y diversa en la mirada de un pintor“Mis primeros pasos fueron en el taller de aprendizaje Heriberto Manero, donde estuve alrededor de ocho meses; este centro es formador en las Artes Plásticas y un lugar para cristalizar los deseos de hacer de los aficionados”, expresó.

“A partir de ese momento me enamoré de este arte y al tener además inclinación por la historia, comencé a trabajar mi especialidad a partir de acontecimientos sucedidos.

“Siento fascinación por la historia universal y por la de mi país”, contó el artista, quien tuvo un período de su vida en el que trabajó en el Programa Martiano y diseñó las cubiertas de varias publicaciones del doctor Armando Hart Dávalos.

El afán por la superación y el estudio es temprano en él; luego de esa etapa en la que aprendió del Programa Martiano continuó sus estudios. “Decidí que quería seguir estudiando y aprovechar más las capacidades de investigación hasta el momento conseguidas; incluso, asumí la obra con mayor seriedad”, indicó.

Estaban las opciones del Instituto Superior de Arte o alguna especialidad investigativa en la Universidad, entonces apareció la carrera de Estudios Socioculturales, “muy interesante para mí pues tiene mucha carga sociológica e impacto nacional, lo cual me aporta mucho para la pintura”.

Para Monteagudo, especializarse en esta rama le coloca delante un amplio abanico de métodos de estudio y posibilidades de exploración constante. Se trata de identificar fenómenos sociales determinados y, cuando logras reconocerlos bien, es muy fácil traducirlos a la plástica y trasladar todo a un simbolismo visual; después de obtener esas herramientas el resultado es una obra interesante, admitió.

La Habana, aseveró, “me va a ocupar una vida entera y algo más, y siempre voy a quedar insatisfecho”.

Este artista de la plástica ya tiene lista la producción de 2018 sobre La Habana. Se realizará en formato grande y la llamará Almacenes, “porque esta antigua ciudad es diversa; acopla un sinfín de posibilidades y está pletórica de acontecimientos; su heterogeneidad me hechiza”, concluyó.

 

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