Volar lejos que el lienzo y el acero indiquen el camino

Volar lejos que el lienzo y el acero indiquen el camino

Al llegar al inmueble 572 de la Calle Aguiar en La Habana Vieja se descubre un espacio donde conviven las artes.

Temas trovadorescos son reproducidos por un dispositivo de audio, y advierten el sentido que para el artista que allí trabaja tiene el don de la creación. Un andamio flanquea la entrada y luego el armazón de metal de una futura escultura recibe al visitante. Mientras, custodiada por corderos, reposa la pieza magna en la pared oeste. La instalación impone con su forma colosal, y el público queda intrigado desentrañando cada mensaje esbozado a carboncillo en Effugium. Al otro extremo del estudio taller se percibe más del quehacer del artífice, y al centro, nuevas telas se embadurnan de barniz para recibir el óleo.

Volar lejos que el lienzo y el acero indiquen el caminoPara Yuniel Delgado el arte es la expresión más pura del ser humano, el medio en que se puede desarrollar en el ámbito creativo, más allá de poseer el dominio de la técnica. La improvisación es elemento clave de su obra… no existen bocetos. Internamente el lienzo, el bronce u otro metal, se desdibujan una y otra vez cual metamorfosis constante hasta conformar la pieza. Y es que Yuniel pareciera estar viviendo sus años de estudiante en la Academia de San Alejandro, en la que recibió lecciones que despertaban la creatividad, al no vislumbrar el camino que tomaba la obra pues les vendaban los ojos. Hoy su arte es espontáneo; consecuencia de aquellos ejercicios plasma los destellos de su imaginación con el libre accionar, sin ideas preconcebidas. Cuando termina, ya la pieza está concluida completamente y el proceso de creación puede durar apenas horas. Al final, el resultado manifiesta un marcado carácter expresionista, a veces grotesco, a veces más sutil.

Aunque ha incursionado con otros, actualmente trabaja el gran formato —con el que se inició desde su tesis de grado—. Sus pinturas matéricas de corte instalativo frecuentemente están acompañadas de cualquier elemento extrartístico que pondere la expresividad y el color. Azul de metileno, rojo acetil, puré de tomate, café y cemento cola, son algunos de los que ha utilizado en sus grandes lienzos. En estos, Yuniel muestra su apego por el dibujo; el recurso de la línea que contornea los cuerpos humanoides le adiciona fuerza visual, y la incorporación de pequeñas frases, símbolos, ecuaciones o grafías originadas en su mente, aumentan la carga expresiva y hasta dramática. Su pintura es gestual, vibrante y emotiva, tamizada por un modo de hacer sintético, abierto a múltiples interpretaciones.

Recurrente son las representaciones de figuras antropomorfas en grandes áreas planas; en efecto, el artista emplea el lenguaje formal cual vehículo de sus desasosiegos, exteriorizando su concepción ante la vida y los problemas que afronta, como él, el sujeto posmoderno. El propio título, por ejemplo, de La necesidad del aire refleja una inquietud social, a la vez que, sin tener ese propósito, hace un guiño al “Moscóforo” de la Antigua Grecia en este amplio lienzo de matices brillantes.

Volar lejos que el lienzo y el acero indiquen el caminoPor su parte, las creaciones en las que prevalece la sobriedad del color, el trabajo sobre la base de planos y superposiciones, la pincelada autónoma, y los contrastes de luces y sombras cuando emplea el color negro, revelan la influencia del arte cubano de las décadas del 70 y 80 del pasado siglo, del cual es un estudioso constante. Si se observa con detenimiento la trayectoria artística de grandes de la plástica nacional como Antonia Eiriz, pueden reconocerse puntos de contacto formalmente con la maestra sesentiana. Las posibles asociaciones con referentes del arte demuestran que Delgado es un artista con la necesidad de experimentar, explorar e instruirse. En la entrevista con CubaPlus Latinos comentó que “el verdadero aprendizaje es el del día a día”.

Luego concluyó expresando “que la obra me oriente y me diga por dónde ir”.

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