Una marejada de pueblo bajó a paso de conga hasta la Alameda del Puerto para ser testigos de la tradicional ceremonia de la Quema del Diablo, conclusión de las actividades de la 32 edición del Festival del Caribe, tradicional festejo anual que tiene por sede la oriental ciudad de Santiago de Cuba.
Dedicado esta vez a la isla de Martinica, esta Fiesta del Fuego congregó a 1 300 invitados de 32 países, que mostraron los rasgos más auténticos de sus culturas.
Además de la sabrosa música y los vistosos bailes, de las interesantes exposiciones de diversas manifestaciones artísticas, los participantes protagonizaron también a coloquios y encuentros sobre variadas aristas del universo caribeño.
Una de las expresiones más notables de estos festivales es el Desfile de la Serpiente, desde la Plaza de Martes hasta el Parque Céspedes, que este año, como en cada fiesta, envolvió a nativos y visitantes.
Una masa compacta de gente serpenteó al compás de los tambores, dibujando vertiginosas coreografías, que mostraron la riqueza espiritual de la cuenca del Caribe y la hermandad entre sus hombres y mujeres.
En la jornada final, la Conga de los Hoyos –una de las más famosas del país– arrastró en la jornada final a una océnica multitud que bajó bailando la céntrica calle Enramada hasta el mar.
Allí, una gigante armazón de madera –el Diablo metafórico de esta bacanal– fue incinerada, como exorcismo para los malos espíritus y, por tanto, como seguro de bienaventuranza hasta el próximo año. (PL)