Percutir la vida... un diálogo incesante

 Percutir la vida... un diálogo incesante

Históricamente, la percusión ha acompañado al hombre en su vida, ya fuere como herramienta de culto o como medio de expresión artística y cultural. Lo cierto es que con el paso del tiempo, el arte de percutir objetos e instrumentos ha llegado a constituir una mera base rítmica, para convertirse en protagonista de temas antológicos y alcanzar el paradigma de tener un lugar como solista en bandas, orquestas o agrupaciones de pequeño formato.

Emprender una carrera como músico demanda entrega y dedicación. Construir una trayectoria rica y obtener reconocimientos no es una cuestión de propósitos solamente; requiere determinación y deseo de enaltecer el arte pese a fronteras, géneros y tradiciones.

Oliver Valdés es un joven artista dentro del catálogo de músicos cubanos, cuya formación académica comenzó desde las primeras edades. Su etapa de estudiante en el Conservatorio Amadeo Roldán estuvo marcada por un desarrollo paralelo al trabajo en reconocidos clubs: las presentaciones en “La Zorra y El cuervo” y el “Jazz Café” le facilitaron insertase en el gremio de percusionistas aún siendo estudiante, y le abrió las puertas a un futuro —hoy presente— con prestigiosos intérpretes del ámbito nacional e internacional.

Si algo caracteriza su obra artística es la libertad: colaborar con disímiles grupos, solistas, incluso géneros musicales, le confieren el dominio absoluto sobre su trabajo. Una carrera sin ataduras que lo convierten en un side man (artista independiente), según el propio artista comenta.

Ha trabajado durante más de 15 años con el reconocido trovador Silvio Rodríguez, experiencia que le aporta y enriquece, y ha sido una escuela para Oliver.

De igual modo, participa en conciertos y festivales con artistas foráneos, lo cual le confiere gran riqueza a su carrera: le permite impregnarse de los ritmos típicos, así como de la filosofía de vida de las más variadas culturas. Ese, precisamente, es otro elemento imprescindible para Oliver: recibir conocimientos, preparación, lecciones y consejos que aumenten su arsenal.

Llevar la percusión a lo más alto es un fin que persigue. Reflejar a través de su música lo más genuino del arte; transmitir con cada ritmo y cada sonido emociones y sensaciones, lo motivan a seguir estudiando y estar en total disposición de continuar trabajando.

oliver-valdes-1.jpgContribuir con proyectos que le inviten a formar parte, resulta uno de los móviles primordiales para su realización profesional. Oliver combina el trabajo con diferentes proyectos dentro y fuera de Cuba. Entre los nacionales colabora con Interactivo y participa en los conciertos por los barrios con Silvio Rodríguez; en el panorama internacional, vale mencionar Havana Meet Kingston y Conexao Cuba-Brasil, entre otros. En lo que concierne al plano personal, desarrolla un proyecto llamado Nucubjazz, referente al nuevo jazz cubano, en el que imbrica músicos de diferentes especialidades, sin que rija un formato específico; el objetivo es favorecer la proliferación del género en el país.

Como resultado de una preparación de años, y su versatilidad artística, ha participado en más de 100 producciones discográficas con íconos de la manifestación artística. Este dato, acompañado de una trayectoria amplia y diversa, lo ha hecho acreedor de importantes reconocimientos, entre ellos, el que mayor satisfacción le produce: el cariño del público.

Para Oliver Valdés, el compromiso con la música radica en continuar un legado que proviene de generaciones anteriores, con el aporte y la peculiaridad que le pueda otorgar cada uno de sus exponentes. En su caso particular, dirige la encomiable tarea de transmitir sus conocimientos y experiencias a sus colegas de trabajo y alumnos a los que imparte clases. Sus hijas, que ya comienzan a desarrollar una carrera dentro del fabuloso mundo del arte, también serán continuadoras del empeño fundamental de su padre: entregar su vida al más universal de los lenguajes, la música.

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