La Habana, Ciudad Maravilla

La Habana, Ciudad Maravilla

La Habana es actualmente una de las siete Ciudades Maravillas del Mundo Moderno, según los resultados finales de la votación popular organizada por la fundación suiza New7Wonders. Plagada de símbolos y revelaciones, esta ciudad es hoy, y lo será por siempre, una sugestiva insinuación del asombro.

La Habana, Ciudad MaravillaCapital de la República de Cuba, La Habana ha sido, desde su fundación, puerto de bienvenidas y partidas del mundo y hacia el mundo. Ciudad sin precedentes, conserva ese atractivo mítico e imperecedero que la convirtió en la más importante del reino de España en esta parte del orbe.

Su histórica zona, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, es tiempo pasado envuelto en el halo mágico del encanto. Edificaciones militares y residenciales que marcaron hitos en los ya lejanos siglos XVI, XVII y XVIII, siguen mostrando la impronta de entonces: sus calles adoquinadas, sus musgos ancestrales, sus balaustradas y los arcos de medio punto que acrisolan los interiores coloniales descomponiendo los colores cálidos del trópico. En ello se imbrica, armónicamente, una Habana privilegiada por excelentes playas ubicadas al este de la ciudad, notables centros comerciales, amplias avenidas, instalaciones destinadas a eventos y centros nocturnos.

De tradiciones diversas vinculadas a leyendas apasionantes, la gente de La Habana inspira confianza y trasmite alegría. Con los sueños como guía, el habanero hace del hecho más insignificante un suceso para no olvidar. No hay como una velada a orillas de su litoral, sentado en el Malecón Habanero, compartiendo con los amigos o la pareja y ver la puesta del sol y aspirar la paz que transmite este legendario muro, indisolublemente ligado al alma de esta ciudad apasionada. Con la llegada de la noche, La Habana se transforma. Luces y personas se funden en una amalgama de colores y bullicio. Teatros, cines, discotecas y centros nocturnos forman parte de un espectáculo indescriptible. Y La Habana se torna especial, mostrándose musical, alegre y anfitriona de la diversión y el arte. Y a la par del esparcimiento, se muestra al visitante una riqueza para saborear La Habana: bares, cafeterías y restaurantes, lugares con leyendas que atrapan, donde los tragos típicos y la comida criolla y estilizada aportan un dato más de esta urbe cosmopolita.

La Habana, Ciudad MaravillaPara los amantes de los deportes náuticos, el disfrute tiene garantías excepcionales a través de diversas modalidades: pesca de altura, clubes de playa, ski náutico, motos acuáticas, velas, excursiones y vida a bordo. Como opción especial están el Residencial Tarará y la Comunidad Turística Marina Hemingway, ambas con un producto diversificado que incluye: puerto deportivo, avituallamiento, alojamiento, cadena de tiendas, restaurantes, actividades náuticas y opciones recreativas.

Si, además, el viajero desea mantenerse en buena forma física, en La Habana existen centros de calidad de vida, salud y belleza, ópticas, así como programas especializados para la tercera edad.

Previendo otros intereses, la capital cubana posee también recintos feriales y salones ventajosos para la realización de eventos de pequeño formato, así como otros de mayor envergadura, todos con las facilidades técnicas necesarias para lograr resultados fructíferos. Los lugares son múltiples y diversos, en zonas citadinas o más próximas al ambiente natural. Las opciones incluyen salones de prestigiosos hoteles como el Nacional de Cuba, clásico de la hotelería cubana, o modernos espacios como el Palacio de Convenciones. En cualquiera de ellos, la calidad del resultado es técnica y profesionalmente segura.

La Habana, Ciudad MaravillaLos muros de la ciudad antigua, génesis y corazón de La Habana actual, atesoraron a buen recaudo lo que es hoy Patrimonio Cultural de la Humanidad, categoría conferida por la Unesco en 1982 por ser uno de los conjuntos arquitectónicos mejor conservados de América.

Su centro histórico urbano —estructurado a partir de un conjunto de plazas y plazuelas— y su sistema de fortificaciones conservan aún la gallardía de aquella metrópoli colonial codiciada por muchos en el siglo XVI. Sus calles adoquinadas rememoran el paso de los quitrines, el roce de los trajes; el eco de los pregones que, a viva voz, convidaban a los habaneros a vivir la ciudad desde sus sabores más dulces y en los balcones de entonces, continúan asomándose rostros mestizos y alegres.

Fundada definitivamente el 16 de noviembre de 1519, tuvo tres asentamientos antes de ubicarse en la actual zona donde se encuentran El Templete y la Plaza de Armas. Pánfilo de Narváez instauró esta villa en abril de 1514 probablemente en un punto de la costa sur cercano a Batabanó. Posteriormente, al encontrar los vecinos en la costa norte el puerto de La Habana, con sus magníficas condiciones naturales, trasladaron sus viviendas a las márgenes del río Almendares para luego mudarse, esta vez para siempre, al lado oeste del puerto, llamado entonces de Carenas y hoy de La Habana.

La Habana, Ciudad MaravillaEn todos los sentidos, adentrarse en esta ciudad donde los buenos augurios se cumplen, es una perenne invitación a vivir una urbe versátil, de actividad intensa, comodidades, sorpresas, alegrías, contrastes y recuerdos. El nombre original de la villa fue San Cristóbal de La Habana y sus fortalezas clasifican entre las más antiguas de América, de ellas sobresalen los castillos de la Real Fuerza (1577), el de San Salvador de La Punta (1600) y el de los Tres Reyes Magos del Morro (1630). El acoso de corsarios y piratas fue la causa por la que se creó su sistema de fortificaciones y se levantó una muralla, de la cual hoy solo quedan restos en algunas partes específicas de la ciudad.

Después de seis décadas de construcción, la muralla fue útil 123 años pues la ciudad extramuros se expandió y urbanizó a un ritmo tan vertiginoso, que llegó a superar las edificaciones construidas en su interior, por lo que en 1863, comenzaron a demolerla.

Alrededor de 140 son las edificaciones localizadas en el centro histórico, que datan de los siglos XVI y XVII, donde prevaleció la arquitectura militar y religiosa; otras 200, pertenecen al siglo XVIII, donde predominaron las construcciones civiles, sin descuidar las militares y más de 460 son del XIX, siglo en el que ya la urbanización se imponía y la ciudad había crecido hacia el exterior.

La Habana, Ciudad MaravillaNumerosas plazas se localizan en la geografía de La Habana, entre las que se destacan la Plaza de Armas —la más antigua de toda Cuba, de 1582—, la llamada Plaza Vieja, la de San Francisco de Asís y la de la Catedral, todas pertenecientes al final del siglo XVI.

Paseando La Habana Vieja… …se expande una Habana moderna. Tomando Malecón con dirección al Vedado, la ciudad es mucho más abierta, de calles anchas y bulliciosas pues en esta zona se concentran los jóvenes. Con numerosos lugares de descargas y encuentros, teatros, cabarets, el Vedado se hizo para disfrutar plenamente la nocturnidad habanera.

La Quinta Avenida, creada en el siglo XX y una de las más bellas del país, une el Vedado con Miramar, zona residencial que en los últimos años ha tenido un fuerte desarrollo en el sector empresarial y turístico debido a su bello entorno y a su atractiva y bien pensada estructura urbanística.

Y al extremo este de la ciudad otra oferta tentadora se despliega para el visitante ávido de vivir hasta el fondo esta ciudad marinera. Tomando la Vía Blanca y atravesando el túnel de La Habana, hay una zona marítima de gran belleza escénica que se extiende hasta la ciudad de Matanzas. En el primer tramo está Cojímar, antiguo poblado de pescadores con encanto propio y vinculado a una de las más conocidas novelas de Ernest Hemingway: El viejo y el mar.

Su entorno y sus pobladores inspiraron al gran escritor norteamericano que atrapó un pedazo de La Habana que trascendió, los límites de la Isla.

La Habana, Ciudad MaravillaA Cojímar le siguen las Playas del Este que se extienden desde Bacuranao hasta Guanabo, destino que acoge a diario a habaneros y viajeros extranjeros, principalmente en el verano cubano. Además de la calidad de sus arenas, finas y tentadoras; la transparencia y calidez de sus aguas y el panorama tan grato de su horizonte, esta zona placentera de La Habana posee una excelente infraestructura gastronómica y de alojamiento.

La Habana, realmente, es una ciudad para vivirla y llevársela en el corazón y en la memoria.

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