¡Cha cha chá, qué rico cha cha chá!

¡Cha cha chá, qué rico cha cha chá!

Danza

Por Fabiana Matamoros

¿Qué cubano no ha escuchado o bailado al ritmo del rico vacilón? El Cha cha chá, género de la música bailable en Cuba, fue desarrollado a partir del danzón y el mambo a comienzos de los años cincuenta. Su creación ha sido atribuida tradicionalmente al compositor y violinista cubano Enrique Jorrín, cuyas composiciones le otorgaron gran popularidad en todo el mundo rápidamente.

Su nombre proviene del sonido onomatopéyico que se produce con los pies al marcar los pasos de este ritmo contra el suelo.

El Cha cha chá fue presentado desde sus inicios al público a través del formato instrumental de la charanga, una agrupación musical típicamente cubana, compuesta por una flauta, cuerdas, piano, bajo y percusión. La función interpretativa de la flauta es mantenida; su función como solista, y las características de su improvisación son elementos claves en la sonoridad.

El paso de baile tiene 4 tiempos, como la música, y se baila con dos movimientos lentos y tres rápidos, más una pausa. Como baile, es uno de los más ricos y variados en pasos. El aire es sensual, como en la mayoría de los bailes tropicales y caribeños, y su característica principal es el movimiento de caderas.

El primer Cha cha chá data de 1948, autoría de Jorrín llamada “La engañadora”. Otras obras famosas de este género son “La camarera de mi amor”, “Ligia Elena”, “Me voy pal pueblo” y “Los marcianos llegaron ya”. Algunos de los compositores más destacados de este ritmo fueron los cubanos Rosendo Ruiz Quevedo, Richard Egües y Rafael Lay.