Cocoteros, más allá de la belleza del paisaje

Cocoteros, más allá de la belleza del paisaje

Herencia y Tradición

Por Alina Veranes

Playas azules con cimbreantes cocoteros y espléndidos atardeceres de violeta y oro, son la idealización más fascinante de los balnearios tropicales del Caribe, y sobre todo los de Cuba, donde con un mojito y un amor al alcance de la mano convenimos en que el Paraíso existe, aunque solo sea en nuestros sueños.


Entonces pensamos que los cocoteros son eternos y si le dijéramos que no siempre estuvieron ahí, en el caso de nuestra Isla, tal vez no lo quisiera creer.


Hoy, cuando esas hermosas palmeras (Cocos nucifera) están diseminadas por todo el territorio nacional y hay importantes emporios que se fomentan no solo para embellecer y hacer más romántico el paisaje, sino por su gran valor económico, en Baracoa y Niquero, en el Oriente cubano y en Ciego de Ávila y Caibarién, en el centro del país, es bueno saber que nuestras primeras plantas fueron traídas posiblemente en el siglo XVII desde África u Oceanía.


Aunque muchos expertos discuten hoy, tratando de precisar los orígenes del árbol del género de las palmeras y si este ocurrió en Asia o en playazos americanos, todos situados dentro de la extensa franja tropical del planeta, con algunas excepciones.


Volviendo a Cuba, que hacia 2025 piensa tener unas 18 000 ha en explotación, diremos que la asombrosa región de Baracoa era una importante exportadora de frutos y recursos derivados del coco a principios del siglo XX. Una fuente importante de ingresos de consorcios privados, después de los recursos forestales en general.


Las plantaciones antiguas derivadas de las plántulas o frutos introducidos en el XVII debieron ser cambiadas debido a las plagas, al paso de los años, y hoy se conocen variedades más
resistentes llamadas india verde, amarilla, cobriza y café con leche, en lenguaje común y una especie llamada hondureña, por su procedencia.


Entre los cultivadores es un árbol respetado y querido porque ofrece la delicia y alimento de su agua y masa, con propiedades nutritivas, madera para construir casas y muebles en medio de la campiña, materia prima para carbón activado, y fuente de artesanías bellas y un aceite esencial que debidamente refinado y bajada su acidez es invaluable en la cosmética.


Nada, que desde sus raíces, pasando por sus tallos, follaje y frutos, es útil y necesario a los humanos. En los campos cubanos le dicen “el árbol de los 100 usos”, a saber si no es una exageración… Para mi es cierto.