El malecón habanero: más que un lugar de paseo

El malecón habanero: más que un lugar de paseo

Atracciones y Excursiones

Por Sandra Portilla

Si se recorre desde el Castillo de San Salvador de La Punta al de la Chorrera, los dos extremos del Malecón habanero, puede encontrar pescadores desde la misma Punta. Luego, el sitio más concurrido, donde dicen se “cogen” buenos pargos, cojinúas, bonitos y hasta agujas, está próximo a la calle Gervasio, en Centro Habana.

De igual modo se puede pescar algo en El Vedado, frente a la Avenida G, por el Hotel Riviera y la fuente de La Juventud, y también cerca de La Chorrera. 

Entonces, el malecón habanero es, además del gran muro que sirve de asiento en los paseos por la costa norte de la capital cubana, un lugar donde quienes optan por este ejercicio, acuden a buscar sus presas a diario.

Se les ve llegar, aun de madrugada, al malecón capitalino, caña de pescar al hombro y bolsa de carnadas en la mochila. Soportan el frío mañanero, el sol del mediodía, las miradas burlescas de noctámbulos y parejas enamoradas que los consideran intrusos.

Es posible divisarlos en el mar, en embarcaciones muy sencillas, y también parados justo en el muro del Malecón. Lo cierto es que encontrarlos se ha convertido en una visual muy recurrente y ya llegan a formar parte de los elementos que caracterizan esta parte de la ciudad. Incluso, puede que alguno ofrezca su pesca en venta a un visitante. ¡Es toda una atracción!

Es lógico que los peces se asienten en estas áreas donde es mayor la profundidad del mar y en días de poco oleaje merodean por allí muchas especies de las grandes.