El Zapateo cubano, herencia española

El Zapateo cubano, herencia española

Danza

Por Fabiana Matamoros

El zapateo es otro de los tantos elementos heredados de España, en este caso, un género musical bailable. A los campos cubanos llegaron y se asentaron los canarios –y también, andaluces-. Allí se enraizó la música hispánica que poco a poco se empapó de tendencias criollas, y así surgió otro de los bailes de la Isla: el zapateo, puramente campesino.

En cuanto a sus características coreográficas, esta danza popular de Cuba se distingue por la forma de danzar de la pareja. El hombre y la mujer bailan solos, uno frente al otro. Zapatean alternando el tacón con la punta, como paso básico y así continúan al compás de la música simulando un cortejo que termina cuando el hombre le coloca el sombrero o pañuelo a su compañera de baile.

El baile cubano campesino no viene solo al guateque, así se le conoce a la fiesta del campo cubano. Al zapateo lo acompañan las palmadas de los participantes y el canto: el punto cubano o punto guajiro. El tres, el laúd, la guitarra, el guayo, las claves y la marímbula, son los instrumentos que definen la sonoridad de este baile.

El vestuario es su insignia. La dama usa zapatos de tacón, blusa y saya ancha, la última con vuelos, y el cabello adornado con vistosas flores naturales. El hombre viste camisa de mangas largas, como la emblemática guayabera, pantalón de hilo y el característico sombrero de guano.

La viva imagen del carácter autóctono de este baile tradicional de Cuba es el programa televisivo Palmas y cañas. No importan los años que pasen, ahí se mantiene llevando el punto guajiro hasta las pantallas de todo el país.