Hasta cuándo son los quince de Yaquelín

Hasta cuándo son los quince de Yaquelín

Herencia y Tradición

Por Coco Simpson

Dicen los que la conocieron, que Yaquelín era una jovencita que, cerca de arribar a sus 15 años, listó sus peticiones en base a los ingresos de su acaudalada familia. Quiso unas fotos únicas, acompañadas por su correspondiente revista, un DVD con videos desde su niñez, y llaveros con su mejor foto para obsequiar a familiares y amigos.

Sobre la fiesta, varios fueron los pedidos. Primeramente había que organizar un vals con las correspondientes 15 parejas, como es costumbre en Cuba (con trajes cada una). Luego estaba el asunto del brindis, al que no debía faltar nada delo que habitualmente lo compone: cocteles para los adultos, refrescos para los jóvenes, panecillos y dulces, más el típico cake de cumpleaños.

Lo que más se le complicó al familión fue el antojo de dar un paseo en descapotable por el barrio, seguido por un séquito de bicitaxis. La movida no terminó muy bien: el almendrón (auto antiguo) se atoró en un bache; dos bicicletas sufrieron daños en las cadenas al tener que asumir a las obesas tías, además de otros percances menores.

Según los vecinos de la joven quinceañera, la familia quedó en quiebra con el festejo y tuvieron que hacer miles de trabajos para pagar sus deudas, en tanto Yaquelín colgó la gigantografía suya en la pared de la sala, y los amigos terminaron perdiendo, rompiendo u olvidando los llaveros y el DVD se rayó de tanto repetir el video.

Esta historia no es más que una ejemplificación de cuánto a veces, por pretender, gastamos el fruto de nuestro sacrificio en banalidades, cuando lo realmente importante es aquello que llevamos dentro, y la esencia de lo que somos no es más que lo que seamos capaces de dejar en los demás. Es por eso que con frecuencia escuchamos decir a muchos “¿hasta cuándo los quince de Yaquelín?”; ¿hasta cuándo regodearse en lo intrascendente, en lugar de vivir con atención a lo realmente importante?