La Ceiba y la Cartacuba dispersas por toda la isla

La Ceiba y la Cartacuba dispersas por toda la isla

Medio Ambiente

Por Rose Ross

Generalmente las especies endémicas de determinado país se encuentran en una región específica. Sin embargo, otras veces, el proceso de reproducción y la introducción de las mismas en otros espacios propician su expansión más allá del entorno que las vio nacer. En este caso se encuentran dos especies identificativas de nuestro país: La Ceiba y la Cartacuba.

La Ceiba, localizable en todas las provincias de Cuba, está considerado un árbol sagrado, venerado por los practicantes de las diferentes religiones que existen en Cuba. De tamaños colosales, puede llegar a medir hasta 60 metros de altura, superando la altura de los demás árboles del monte, y puede alcanzar hasta 2 metros de diámetro en la parte más ancha de su tronco.

Son seres vivos muy longevos que pueden llegar a vivir durante siglos. Con frecuencia se encuentran disímiles ofrendas alrededor de estos, del mismo modo que es epicentro de variados ritos religiosos. En La Habana es tradición el 16 de noviembre dar vueltas a la ceiba que está en el Templete, en la Plaza de Armas, mientras se arrojan monedas y se firma su mano sobre el tronco para pedir salud, prosperidad y buena suerte para el año venidero.

La Cartacuba por su parte, es un ave endémica de Cuba, muy común en todo el territorio del archipiélago. Esta no se puede criar en jaulas por las características de su alimentación, que consiste en insectos que puede cazar al vuelo y si son algo grandes los destroza a golpes contra una ramita.

Se reproduce de marzo a abril, para lo cual construye túneles de unos 25 cm de profundidad, en los barrancos de la tierra arcillosa y al final, en una cámara más amplia, deposita entre tres 3 y 4 huevos blancos. Considerada una "joya de la ornitología cubana", junto al Tocororo y al Zunzuncito, posee un colorido predominantemente verde, aunque también tiene tonos rosáceos y blancos.