La Palma Corcho y el Manjuarí: dos fósiles vivientes

La Palma Corcho y el Manjuarí: dos fósiles vivientes

Medio Ambiente

Por Rose Ross

Según los expertos, un fósil viviente es una expresión utilizada para calificar especies no extintas que son extremadamente parecidas a las identificadas solo a través de fósiles. Es una forma de decir que son reliquias de la naturaleza que han resistido el paso del tiempo, el cambio climático y las transformaciones ocurridas en el mundo durante varias eras geológicas.

En Cuba existen varias especies que son reconocidas por su antigüedad. La Palma Corcho es una de ellas, cuyo origen se calcula aproximadamente del período Jurásico y Cretácico (Ca. 200 millones de años). Es endémica de las provincias de Pinar del Río y Artemisa, y se conoce por este nombre debido a las características de su tronco, de constitución blanda y tejido suberoso.

No florece ni da frutos. Sus hojas o pencas brotan de la parte superior del alargado tronco hacia todas direcciones y su disposición se asemeja a una exuberante corona verde, que puede alcanzar una longitud aproximada de un metro. Está declarada Monumento Nacional desde 1989, y actualmente se ha extendido su población a reservas naturales como el Jardín Botánico Nacional.

El Manjuarí por su parte, es un pez de río endémico del municipio especial Isla de la Juventud, aunque habita también en la Península de Zapata. Es una de las especies más primitivas esqueléticas y de los primeros vertebrados del planeta. Está considerado por los especialistas como una reliquia biológica, pues muchos de los animales que evolucionaron junto a él ya desaparecieron.

Tiene un cuerpo cilíndrico y alargado, que en lugar de escamas, es marcado por puntos, su defensa natural. La cabeza es plana y el cráneo tiene huesos externos extremadamente duros. Sus dientes son un arma natural y su cuerpo, cubierto por un aceite natural, le permite moverse con rapidez en el agua para atacar a sus presas o huir de sus enemigos.