Las arañas y sus telas, un desafío para los biólogos

Las arañas y sus telas, un desafío para los biólogos

Medio Ambiente

Por Rose Ross

Es bien conocido que una de las principales características de las arañas es su capacidad para producir seda. Este material hecho a base de proteínas se genera gracias a pequeños órganos conocidos como glándulas de hilado o hileras. La mayoría de las arañas poseen seis de estas glándulas, pero pueden tener hasta ocho, y se localizan en la parte posterior del abdomen.

Con la seda, las arañas forman las telas, cuya clave fundamental está en el viento, especialmente si estas se tejen entre dos árboles. Una vez el hilo de seda comienza a salir de la araña, esta se mueve de acuerdo al viento y lo aprovecha para darle dirección. En general, las arañas trazan un primer puente que sirve como punto de referencia y como forma para marcar el territorio. 

Las telas de arañas son un intrigante desafío para los biólogos evolutivos.

Estas trampas mortales presentan múltiples formas, desde la construcción tipo trampolín, hasta la filigrana típica minuciosamente tejida y se pueden dividir en dos grandes grupos, las adhesivas y las que no los son.

Algunas arañas tejen telas en forma de embudo, otras en forma de hoja y otras tejen las telas espirales. Estas estructuras permiten a la araña atrapar a su presa sin tener que gastar energía para cazarla, por lo que son un método eficiente de recolección de alimento.

Construirlas requiere un gasto de energía debido a la gran cantidad de proteínas que utilizan las arañas en la formación de la seda. Después de un tiempo, la seda pierde su adhesividad y se hace ineficiente para capturar presas, por lo que no es raro ver arañas que consumen su propia red diariamente para recuperar fuerzas.