Los collares en la Regla de Ocha

Los collares en la Regla de Ocha

Herencia y Tradición

Cubaplus

Desde tiempos inmemoriales y en las más diversas latitudes, los humanos han acompañado su vestimenta con accesorios diversos, simplemente a manera de adornos o con significados personales, como ocurre con los collares en los seguidores de la santería o Regla de Ocha.

En Cuba, los fieles de este sistema de creencias proveniente de la cultura africana yoruba usan collares, llamados ilekes, de acuerdo con los orichas (deidades) de los que son devotos, y a través de ellos establecen vínculos con las divinidades y confían en su protección.

A cada oricha lo distingue un color, que se ve reflejado en los collares, en cuya confección deben considerase también diversos elementos, entre ellos la distribución de las cuentas según el número sagrado que corresponde a cada deidad y su camino, o sea, los avatares de su historia.

Por ejemplo, el ileke de Obatalá, a quien se atribuye el nacimiento de todos los dioses y el origen de lo que habita en la Tierra, es blanco, pero en algunos caminos de la divinidad (Obatalá Ayáguna, Ochagriñán, Ochanlá…) entre las cuentas blancas se insertan de otros colores, como rojas, moradas, o corales, o caracoles.

El de Changó, dios de los relámpagos, los truenos, el fuego y encarnación de la virilidad, por lo general se compone de cuentas rojas y blancas en número de cuatro y cuatro; y el de Elegguá, considerado inicio y fin de todos los caminos, exhibe cuentas negras o una combinación de estas con otras rojas, de una en una o de tres en tres.

Entre los orichas más populares del panteón yoruba figuran también Yemayá, deidad de los mares y la maternidad, representada en ilekes de siete cuentas transparentes y siete azules, y Ochún, reina de las aguas dulces, el amor y la fertilidad, con collares de cuentas principalmente amarillas o ámbar.

Los creyentes llevan estos accesorios de una sola vuelta, aunque en ceremonias solemnes, como las de iniciación, se usan otros más vistosos, de varias vueltas. Todo un arte heredado de la rica cultura yoruba.