Movimiento… lenguaje del cuerpo… danza

Movimiento… lenguaje del cuerpo… danza

Danza

Por Irene Ferrer

Instintivo en el ser humano desde sus orígenes, el movimiento, convertido después en danza, es medio fundamental de comunicación y expresión de emociones, devenido en la contemporaneidad manifestación artística que celebra este 29 de abril su jornada mundial.

El Día Internacional de la Danza se festeja desde 1982 por la Unesco, en conmemoración del natalicio del bailarín, coreógrafo, maestro y teórico francés Jean-Georges Noverre (1727-1810), considerado el creador del ballet moderno.

La jornada fue propuesta y es organizada por el Comité Internacional de la Danza, perteneciente al Instituto Internacional del Teatro (ITI/Unesco), para homenajear a esta disciplina de arte universal y diversa, reuniendo a todos los que han elegido esta forma de expresión sin barreras culturales, políticas y estéticas.

Cada año, una personalidad de este ámbito artístico se encarga de emitir un mensaje, que en esta ocasión correspondió al destacado bailarín alemán del Stuttgart Ballet, Friedemann Vogel (Stuttgart, 1979), a quien le tocó referirse a la danza en los inéditos tiempos de la COVID-19:

“…No hay contacto físico. No hay espectáculos. Sin público. Nunca en la historia reciente la comunidad de la danza ha sido desafiada colectivamente para mantenerse motivada, para hallar su razón de ser.

Sin embargo, es precisamente ahora, cuando nos han quitado algo valioso, es cuando realmente apreciamos lo vital que es lo que hacemos y lo mucho que la danza significa para la sociedad en general. A menudo, se alaba la destreza física de los bailarines, cuando, en realidad, nos sostiene aún más nuestra fuerza mental. Creo que esta combinación única de agilidad física y psicológica nos ayudará a superarnos, a reinventarnos para seguir bailando e inspirando”.

El motivo de la jornada destaca en Cuba, porque la isla caribeña, además de tierra de música, reconocida universalmente, es también tierra de danza y baile, el llamado “lenguaje del cuerpo”.

Como la propia música, las danzas en este país se forjaron de la comunión entre las que llegaron de España con los colonizadores y las de los esclavos traídos de África, en una mixtura en la que participaron también otras culturas.

Resaltan en el panorama danzario histórico de la nación la creación del Ballet de Alicia Alonso en 1948, Ballet Nacional de Cuba desde 1959, época del triunfo revolucionario a partir de la cual se dinamizó la creación y la profesionalización de conjuntos de los más diversos estilos: folclórico, danza moderna, de experimentación…, con un acento muy cubano.