Naturaleza: El peculiar Salto Fino

Naturaleza: El peculiar Salto Fino

Atracciones y Excursiones

Por Alina Veranes

Como si se tratara de una fantasía, la caída de la cascada llamada Salto Fino surca el aire delicadamente 305 metros dando la impresión, desde muy lejos, de que se trata de un hilo de plata en medio de las montañas del macizo montañoso Nipe-Sagua-Baracoa, en el nororiente del país.


Aunque el volumen de su torrente no es impresionante, por su recorrido desde la altura se coloca entre las 20 primeras del mundo.


Salto Fino es, pues, un motivo más para pensar que la Creación fue particularmente bondadosa con la tierra que hoy se conoce como Baracoa, pródiga en acuíferos y biodiversidad de la floresta para darle además la mayor cascada del Caribe insular.


Y esa maravilla se produce cuando el río Salto Fino, en su camino de sub afluente de la caudalosa corriente del Toa, sufre una interrupción brusca de su cauce al encontrarse con el
arroyo El Infierno. Todo ello en medio de los parajes profundamente verdes de la Reserva Ecológica Quibiján- Duaba-Yunque de Baracoa, de la provincia de Guantánamo.


Esas corrientes de agua disponen de una microcuenca de alimentación superficial y subterránea de tres kilómetros cuadrados. El agua de Salto Fino cae hasta 295 metros con un
desnivel total de 305 m. Vista de cerca se advierten 8 cascadas entre 75 y 90 grados, la mayor de las cuales alcanza 60 m vertical.


Salto Fino fue vista por primera vez en 1966 por el doctor y eminente geógrafo Antonio Núñez Jiménez, quien entonces pudo tomarle varias fotografías con vistas verticales mientras volaba en un helicóptero. Pero hasta 1996 no se realizaron las expediciones que encontraron por vía terrestre a Salto Fino, a donde nadie al parecer había llegado antes.


Con fama de ser la región cubana con más alto promedio anual de lluvias, favorecidas por las nubes que allí descargan su contenido traídas por los vientos alisios del norte al chocar con las montañas, el entorno que rodea a Salto Fino tiene apariencia virginal y es tierra habitada por valiosas y raras especies de la flora y la fauna antillana.