Ramón Fonst, segundo de nadie

Ramón Fonst, segundo de nadie

Deportes

Por Gabriela Santiesteban

Entre las leyendas del deporte olímpico, tiene un merecido lugar el esgrimista Ramón Fonst Segundo, primer deportista de Cuba y Latinoamérica en convertirse en medallista de esas lides internacionales.

Los II Juegos Olímpicos, celebrados en París en 1900, fueron escenario de la entonces sorprendente victoria del cubano, de 17 años de edad, quien conquistó la medalla de oro en la modalidad de espada frente a reconocidos contendientes.

Nacido en La Habana el 31 de agosto de 1883, Fonst había sido a los 11 años campeón en florete de Francia, país donde pasó buena parte de su infancia y juventud, no obstante lo cual, quiso siempre competir en el mundo por su isla natal.

Alto, de extremidades largas, flexibilidad y velocidad, e inteligencia, el espadachín cubano, que se batía con la mano izquierda, reunía condiciones idóneas para la disciplina, junto con una técnica magistral, por lo que llegó a ser llamado “zurdo de oro” y “segundo de nadie”.

Se consagró como esgrimista excepcional en las siguientes Olimpiadas que tuvieron lugar en 1904 en la ciudad estadounidense de San Luis, en las cuales ganó medallas de oro en las pruebas individuales de espada y florete, y por equipo en esa última modalidad.

La escuadra nacional estaba integrada también por Manuel Dionisio Díaz, ganador en sable, y Alberson Van Zo Post, plata en espada y florete, y bronce en sable.

Su carrera fue extensa y llena de éxitos, entre ellos la conquista de las medallas de oro en florete, sable y espada en los II Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1926, sin ser tocado en 25 asaltos.

Los cronistas recuerdan que fue también un singular creador en el campo de la esgrima, en la que impuso nuevos estilos, entre los que sobresalieron sus llamados “golpes de arresto” y “golpes de tiempo”, con los sorprendía a sus adversarios introduciendo la punta de su espada dondequiera que encontraba un estrechísimo espacio.

Este maestro, considerado todo un caballero del deporte, ganó en total 12 torneos internacionales sin ser apenas tocado y conquistó 135 medallas, la mayoría ellas de oro.

Después de su retiro, Ramón Fonst Segundo fue titular del Comité Olímpico Cubano (1941-1946); en la década de los 50, tesorero de la Dirección General de Deportes y en 1959 se desempeñó como asesor del Departamento de Educación Física y Deportes del Ministerio de Educación hasta su fallecimiento, el 10 de septiembre de ese año.