¡Rumba para los rumberos!

¡Rumba para los rumberos!

Danza

Por Fabiana Matamoros

La rumba cubana desata una explosión de movimientos, cuya fuerza tiene sus raíces en la cultura africana. Su origen se sitúa en la época colonial, durante el apogeo de los centrales azucareros. Pueblos como La Habana y Matanzas fueron cunas de este género, propio (en sus inicios) de la población negra.

Yambú, columbia y guaguancó, son los tres estilos de este baile popular cubano de origen africano. El primero más lento y relajado, el segundo propio de un solo bailarín que demuestra sus habilidades y el último, el más bailado de estos tres.

El guaguancó es un baile muy erótico y sensual que se baila en pareja. Él la «vacuna» con un movimiento pélvico que simula un encuentro sexual. Ella se mueve con sutileza y picardía, evade el ataque y continúa el coqueteo.

La atmósfera rumbera, además de esta danza popular, cuenta con cantos tarareados «lalaleo» o «diana», que invitan a la improvisación. Con los primeros toques de tambor «se forma el rumbón». La gente se suma y los cuerpos se desarman en movimientos.

Aunque la rumba nació en el solar, su contagioso ritmo fue más allá de los barrios marginales y su éxito fue tanto que logró convertirse en patrimonio inmaterial de la humanidad. Este mérito fue otorgado por la Unesco en 2016.

Al ritmo de la rumba no hay quien se le resista, porque «al mal tiempo, buenas rumbas», Bueno… la frase no es exactamente así, pero permitámonos esa licencia.