Savón ilumina al medallero de Cuba en Paralimpiadas

Savón ilumina al medallero de Cuba en Paralimpiadas

Deportes

Por Adrián Mengana Martínez, enviado especial de Prensa Latina

El saltador de largo Leinier Savón encendió  las luces del medallero para Cuba en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, al conquistar la plata en la clase T12, para discapacitados visuales.

 

En una emotiva prueba, Savón llegó hasta los 7,16 metros, mejor marca personal y récord panamericano, para ganar su tercera presea en las Paralimpiadas después de los dos títulos conseguidos en Río de Janeiro 2016 y la primera de la mayor de las Antillas en la lid japonesa, prevista hasta el domingo.

El caribeño, de 32 años y natural de la oriental provincia cubana de Guantánamo, dejó atrás los 6, 89 metros logrado por él esta temporada para subir al podio de premiaciones, solo aventajado por el iraní Amir Khosravani, monarca, con estirada de 7, 21, y por delante del azerbaiyano Dijo Najafzade, tercero (7,03).

Luego de estrenar el camino de las preseas para Cuba en la competición nipona, Savón conservó exclusiva con Prensa Latina y calificó de 'muy bonito' regalarle a su país la primera presea después de no poder hacerlo en los 100 metros planos, prueba en la que partía entre los favoritos y no pasó de la fase clasificatoria, pese a ser una de las especialidades de su preferencia.

Según el antillano, llegó muy motivado para no perder la oportunidad de conquistar un metal, 'me sequé las lágrimas y vine aquí a darlo todo en el salto' para dejar atrás la pobre presentación en el hectómetro.

Además, calificó de alto el nivel de la competencia con atletas de más de siete metros y sabía que para poder obtener una medalla debía superar esa marca, y con un primer intento de 6,92 metros no alcanzaría para finalizar entre los tres primeros, por eso salió decidido a buscar un registro superior.

Ahora voy a disfrutar esta medalla y luego mantener mi entrega en los entrenamientos para defender mi bandera y seguir en el podio porque me gusta mucho el atletismo, afirmó.

Savón le dedicó la presea al pueblo cubano, en un momento tan complejo para la nación antillana por el impacto de la epidemia de la Covid-19, a su familia, a la Revolución Cubana y, en especial, a su madre e hija pequeña, a todos los profesores y colectivo de preparación, quienes siempre confiaron en él y nunca perdieron la fe.

Las alegrías de la mayor de las Antillas continuaron este lunes, con el lauro de bronce del discóbolo Leonardo Díaz en la clase F56, para atletas de campo con una discapacidad progresiva desde la parte superior de las piernas hasta los pies o la ausencia de extremidades.

Díaz, de 46 años, lanzó el plato hasta los 43, 36 metros para ganar su cuarto metal en Juegos Paralímpicos luego de dos coronas (Beijing 2018 y Londres 2012) y una bronceada (Río de Janeiro 2016).

El cetro de la especialidad quedó en poder del brasileño Claudiney Batista dos Santos con primado paralímpico de 45,59, y el subcampeonato, en el indio Yogesh Kathuniya (44,38).

Por Latinoamérica, la balista chilena Francisca Mardones ganó el cetro de la clase F54 con primado mundial de 8,33 metros y le dio a la nación sudamericana la segunda dorada de la justa japonesa.

Mardones, quien compite en una categoría para atletas de campo con el movimiento de la mitad del torso y de las piernas, quebró su propia marca universal de 8,19, conseguida el 12 de noviembre de 2019 en Dubái, para relegar a la mexicana Gloria Zarza, segunda (8,06) y a la uzbeca Nurkhon Kurbanova, tercera (7,77).

La jornada del atletismo abrió con la corona de la mexicana Mónica Olivia Rodríguez en los mil 500 metros, categoría T11, con cota universal de 4.37.40 minutos para romper el primado de 4.38.92 de la china Jin Zheng, logrado el 17 de septiembre en las Paralimpiadas de Río de Janeiro 2016.

El subcampeonato quedó en poder de la sudafricana Louzanne Coetzee con marca para África de 4.40.96, y el tercer escaño, en la keniana Nancy Chelangat Koech (4.45.58).