Talib Kweli se sintió en el Palacio de la Rumba tan cómodo como en un "neigborhood" neoyorkino: hace 17 años, cuando Alamar era la Meca del rap y el hip-hop cubano, vino y regaló un concierto de alto octanage. En su regreso, con más años, fama y sabiduría, demostró que la "bomba" es el combustible del artista alternativo, y todavía tiene para incendiar el escenario...
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La Habana recibió nuevamente a uno de los afroamericanos más prominentes del rap "underground". Durante la presentación, los grupos cubanos de rap Mano armada, Brebaje Man, Invaxión y Kilómetro 969, acompañaron a este poeta de Brooklyn, que ya acumula 12 discos, desde aquel primigenio que grabó en 1998 junto a otro consagrado del género, Mos Def.
En 2002, Kweli se aventura y graba Quality, su debut como solitario y continuó en el 2004 con su segundo álbum como solista, The Beautiful Struggle. Tras una fructífera carrera el cantante tiene su propio sello discográfico &Blacksmith Records", ha colaborado en las producciones de raperos de varios países y ha trabajdo como imagen comercial y publicitaria.
Su paso por Cuba no dejó indiferentes a los amantes de una expresión largamente marginada y que ultimamente pierde espacio ante lo que el periodista Charly Morales considera "el hijo bastardo del rap: el reguetón..."