Centro Internacional de Salud La Pradera

Centro Internacional de Salud La Pradera

El cáncer constituye un problema de salud para Cuba y para el mundo, reflejado en la morbilidad como en la mortalidad de muchos países, a lo cual se adiciona una importante carga de discapacidad, y afectaciones en la calidad de vida de las personas y sus familias, lo que significa un reto para los Sistemas de Salud.06-la-pradera-4.jpgDe manera que las estrategias y acciones de promoción y prevención son fundamentales para evitar enfermar, formando parte de las políticas públicas.Sin embargo, se hace necesario, aparejado a ello, una alta tecnología vinculada al diagnóstico y tratamiento oncoespecífico de estas patologías.En el Centro Internacional de Salud La Pradera contamos entre nuestros productos líderes con un Programa de Atención y Tratamiento integral al paciente con cáncer. Para ello aplicamos todos los fármacos y productos cubanos de la inmunoterapia que en las últimas décadas, han cambiado el pronóstico y la calidad de vida de las personas que sufren estas enfermedades.Entre los medicamentos utilizados se encuentra el Nimotuzumab para el tratamiento de pacientes con tumores de alto grado de malignidad del Sistema Nervioso Central como Glioblastoma Multiforme y Astrocitoma Anaplásico en adultos y niños, carcinomas avanzados de cabeza y cuello, esófago, y páncreas. Además contamos con las vacunas terapéuticas Cimavax- EGF y Racotumomab (Vaxira) para pacientes con Cáncer de Pulmón no células pequeñas en etapas IIIB y IV.06-la-pradera-1.jpgEn nuestro centro, con un enfoque integral, logramos personalizar cada paciente luego de una evaluación individual exhaustiva.Hemos ofrecido tratamiento a pacientes de diversas partes del mundo entre ellos China, Canadá, Venezuela, Estados Unidos, Turquía y Serbia.Estos tratamientos han sido validados en diferentes Ensayos Clínicos. Hay más de 800 documentos relacionados con nuestras terapias y publicados por el Centro de Inmunología Molecular de La Habana, Cuba.Como resultados de impacto reflejados en las publicaciones, se logró disminuir y espaciar en el tiempo las recaídas de la enfermedad, se mejoró la calidad de vida y se incrementó la supervivencia global. En nuestra casuística hemos evaluado como positivo la carencia de reacciones de toxicidad, reacciones adversas relacionadas con la terapia, y en cuanto a la supervivencia, traducida a años, en los que el paciente está clínicamente estable. Podemos decir, que vamos en el camino de alcanzar la meta trazada, de que los pacientes y su familia aprendan a vivir con plenitud y la máxima calidad de vida posible con su enfermedad y que el cáncer se convierta en una enfermedad crónica no transmisible controlable.

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