Eneida, una luchadora por la vida

Eneida, una luchadora por la vida

Salud y Medicina

POR MERCY RAMOS FOTOS: CORTESÍA DE LA ENTREVISTADA

Caminar, hablar, oír… son posibilidades que tiene normalmente el ser humano y, por lo general, no las valora hasta tanto no las pierde. Eneida Rosa Ovalles es una panameña que disfrutó de todas esas cualidades hasta que en el año 2007 tuvo un fatal accidente que le costó la movilidad y ahora debe desplazarse en un sillón de ruedas.

Feria del libro retorna a La Habana Sin embargo, esta valiente mujer no se ha amilanado, todo lo contrario, se ha llenado de fuerza y valor para continuar su vida y vencer las adversidades, e incluso, ahora es capaz de hacer algo que antes del accidente nunca pensó: hacer deportes.

En la actualidad Eneida practica tenis de mesa; ha participado en Guatemala en competiciones y ha recibido reconocimientos como deportista paralímpica.

Al respecto, dijo a CubaPlus Latinos: “Quiero incentivar a todo aquel que tenga problemas y a las personas saludables, por qué no, a que practiquen deportes, pues el deporte es salud”.

Y añadió: “No hay tiempo para llorar o lamentarse. Tenemos que seguir adelante. La vida sigue y hay que echarle ganas”.

Feria del libro retorna a La Habana Eneida fue atendida en su país por un trágico accidente que le provocó fracturas en varias partes del cuerpo y le desfiguró el rostro. Fue hospitalizada en una institución médica de Panamá para ser intervenida quirúrgicamente y amputarle una pierna. Pero ella, mujer luchadora y positiva, decidió salir del hospital y buscar una esperanza.

Fue entonces a Cuba en busca de otra opinión y, luego de que su historia clínica fuera evaluada, decidió ir a La Habana para ser atendida por los médicos cubanos.

“En Cuba”, explicó, “fui operada en varias ocasiones, me hicieron injertos de tejido óseo y recibí tratamientos de fisioterapia. Después de tres intervenciones quirúrgicas, lograron reconstruirme el rostro.

Tuve que usar fijadores externos por mucho tiempo y por los golpes que recibí en la cabeza sufrí varios derrames. Sin embargo, no me di por vencida; los médicos me volvieron a evaluar y me dijeron que había un 70 % de probabilidades de recuperarme con cirugías, el tratamiento que me mandaran y, por supuesto, con mi fuerza de voluntad”, comentó.

Para Eneida ha sido una bendición haber venido a Cuba, pues según opinó: “La medicina cubana es superbuena. Los médicos de los hospitales Frank País y Camilo Cienfuegos, y de la clínica Cira García son lo máximo, por ello les ofrezco todo mi respeto y consideración.

“Después de Dios, si no existieran los médicos cubanos, no hubiera tenido una segunda oportunidad de vida. Todo lo que hacen los médicos cubanos es por vocación, amor y ganas. Me quito el sombrero ante los médicos cubanos”, dijo.