Un sol para el progreso de la humanidad

Un sol para el progreso de la humanidad

Salud y Medicina

Por Benito Joaquín Milanés, Fotos: Vladimir Molina y cortesía ELAM

La Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana, ELAM, se inauguró en 1999 y constituye parte del Programa Integral de Salud que se desarrolla en Cuba desde octubre de 1998.

La ELAM deviene universidad gratuita y laica que prepara como Médicos Generales Básicos a jóvenes de distintos países con diferentes formaciones educacionales, religiosas, culturales y políticas. Los actuales becarios proceden de medio centenar de países, y terminados los seis años de estudios, retornarán a sus comunidades para contribuir a la sostenibilidad de sus sistemas de salud.

Cada año ingresan alrededor de 1 500 estudiantes, según las plazas que se otorgan por países, y reciben, además, otros servicios que garantizan su formación integral: deporte, manifestaciones culturales por países, literatura docente, cursos electivos, y otras facilidades.

Un sol para el progreso de la humanidad

Un ambiente confortable garantiza la estancia de los becarios en esta institución que cuenta con novedosas aulas, laboratorios, Internet, bibliotecas, confortables albergues, comedores, teatro, y servicios indispensables en tan gran estadía: hospital, banco, tiendas comerciales, peluquería-barbería, ofi cina postal y otras más que se pueden apreciar en su página web.

Los estudiantes nos cuentan detalles de sus vidas antes de ingresar a la escuela, y destacan la oportunidad excepcional de hacerse médicos en Cuba gracias a este proyecto de becas, un verdadero sol para el progreso de la humanidad.

El Maestro de Brooklyn, NY Clemente Robles Rodríguez es de origen puertorriqueño, vive en Harlem, Nueva York, y antes de incorporarse a la ELAM impartía clases de ciencias ambientales y química en la escuela intermedia pública Rafael Cordero, de Brooklyn.

— La pedagogía de esta escuela no es elitista, uno puede hablar con los catedráticos sin distinción de razas o sexo a cualquier hora y lugar del recinto, sin tener que acudir a secretarias, destacó.

“A la hora de estar aquí te das cuenta de que los cubanos tienen el propósito de compartir sin secretos todos sus conocimientos.

“Estoy seguro de que al llegar a Nueva York aprobaré cualquier examen y trabajaré en la medicina comunitaria para apoyar a las minorías”, subrayó.

Juraron no defraudar al pueblo mapuche Ricardo Antón Catrilaf y Pedro Bustamante Torres son indígenas mapuches, de la IX región de la araucania chilena.

Pedro conoció de la existencia de esta Universidad por los medios de organizaciones comunitarias. Ricardo supo de la escuela por el papá de un amigo.

— El pueblo mapuche nos espera como médicos, nos necesitan y hemos jurado por nuestros ancestros no defraudarlos, aseguraron.

“Esta universidad nos enseña a ver la realidad del mundo de otra manera, más bonita, con optimismo”, reconocieron.