Capitolio de La Habana, indiscutible atractivo turístico

Capitolio de La Habana, indiscutible atractivo turístico

Entre los paseos más interesantes por La Habana se encuentra visitar el Capitolio que, a pesar de estar aún en fase de remozamiento, ya acoge por día a muchos peregrinos de todo el planeta.

Lugar destinado a la sede del Parlamento cubano (Asamblea Nacional del Poder Popular), es de una belleza incomparable y una historia que todos deben conocer.

Capitol of Havana, undisputed tourist attractionLos guías son definitivos en sus explicaciones sobre el lugar, y reiteran que pese a que aún siguen las remodelaciones del Capitolio, este es un sitio imprescindible.

En este sentido, explican que por día llegan a recorrer los salones abiertos al público más de 300 personas, sobre todo muchos turistas extranjeros.

Con su cúpula marcando la silueta de una urbe moderna y cosmopolita, además posee el lugar un brillante indicador del kilómetro cero de las carreteras del país, símbolo del desarrollo del transporte (copia del original). Destinado en sus orígenes al Congreso de la República, pasó por varias ocupaciones, incluso la de sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

El inmueble ocupa una superficie de 388 700 metros cuadrados entre las calles Paseo del Prado, Dragones, Industria y San José, y fue inaugurado el 20 de mayo de 1929.

Precisamente a su alrededor destacan lugares de interés para turistas, como es el caso de la Real Fábrica de Tabacos de Partagás, el Parque Central, La Fuente de La India, y el Paseo del Prado o José Martí (en honor al Héroe Nacional cubano).

Su construcción duró tres años, dos meses y días, y las obras fueron dirigidas por el arquitecto Eugenio Raynieri Piedra. En esa edificación participaron 8 000 personas y el valor total llegó a 17 millones de pesos.

Capitol of Havana, undisputed tourist attractionLos historiadores recuerdan que hasta finales de los años 50 del pasado siglo funcionaron las Cámaras de Representantes y del Senado en ambas alas del edificio.

Cúpula, escalinata y jardines constituyen toda una postal de La Habana. Las dos imágenes en bronce que custodian la entrada principal son obra del italiano Angelo Zanelli. La escultura de la izquierda significa el trabajo y la de la derecha la virtud tutelar.

Sin embargo, el interior también asombra a los visitantes, pues luego de ascender los 55 peldaños de la escalinata inicial descubren maravillas. Aparecen tres grandes puertas, también de bronce, con 10 cuadros de bajorrelieve con la historia nacional representada.

Acto seguido se llega al sitio más conocido mundialmente: el Salón de los Pasos Perdidos, con estilo ecléctico y al centro, el mencionado brillante que marca el kilómetro cero de las carreteras de Cuba.

En ese mismo salón se encuentra la estatua de la República —también obra de Zanelli— (49 toneladas de peso y 17 metros de altura), ahora en remozamiento.

Otros son los encantos añadidos del inmueble, como los salones Baire, Bolívar, Baraguá, Yara, Jimaguayú, Martí, el Hemiciclo Camilo Cienfuegos, o las Escaleras del Honor, referencias a celebridades y sitios de la historia de la Isla y la América; además, una tumba a mambises desconocidos.

Los mambises fueron los combatientes de dos guerras contra el colonialismo español.

Adornado con galerías donde se imponen figuras, mármoles, espejos venecianos, maderas preciosas como la caoba, siluetas estilo rococó, a partir del renacimiento italiano o la Francia napoleónica, indudablemente su belleza obliga a la meditación y depara el deseo de emplear algún tiempo para visitarlo.

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