Eduardo Yanes, pintar el juego de la vida

Eduardo Yanes, pintar el juego de la vida

Artes Visuales

Las problemáticas de la sociedad cubana, que son universales, son base de la poética de Eduardo Yanes (La Habana, 1973). Mediante un lenguaje simbólico, con sus propios códigos, el artista nos acerca a sus preocupaciones con respecto a la memoria. Es un pintor principalmente figurativo con una fuerte base conceptual.

Eduardo Yanes, pintar el juego de la vidaSi las diferentes exposiciones son termómetro para medir la aceptación de una obra, Yanes evidentemente la ha alcanzado, pues ya cuenta con más de trece muestras personales en Panamá, México, Italia, Venezuela, Francia, Canadá, Estados Unidos, Alemania, Bélgica y, como es natural, Cuba, y ha participado en numerosas colectivas.

Para Cubaplus Latinos, Yanes accede a un encuentro en su taller habanero, en cuyas paredes cuelgan cuadros de sus distintas series.

¿Quisiera revelar a nuestros lectores algunas claves de su obra?

En estos momentos estoy trabajando varias temáticas al mismo tiempo. Reflejo la imagen en el cuadro tal como llega, sea en pintura, en una obra tridimensional, cristales, bronce. Doy importancia al material, que no solamente sea un elemento decorativo, sino que el material diga algo. No trato de crear un estilo, sino darle fuerza a la obra como tal; creo que tiene mucho valor darle el sentido propio justamente al material que exija la obra. Se van a ver diferentes trabajos, pero hay una continuidad, una línea, la nostalgia, la migración, temas que nos tocan.

¿Esos serían sus temas fundamentales?

Eduardo Yanes, pintar el juego de la vidaSon mis temas fundamentales. Creo que este choque con la memoria, de los que están, los que no están y están lejos, el encuentro entre todos, de alguna manera es lo que va tejiendo el hilo de mi obra.

Casi siempre trabaja en series…

Esta última serie que terminé es sobre el ajedrez (Metáforas de apertura) llevándolo a la vida cotidiana, al ser humano como tal. Parece un juego sencillo, pero no lo es. Es el juego de la vida, las estrategias que uno tiene que hacer. El peón para mí es la ficha más importante, es el ciudadano común, que tiene que arriesgar muchas cosas por el camino para llegar a la otra esquina a coronarse. Hay estatus sociales en el juego que yo planteo en las obras. Problema racial, blanco y negro, un juego erótico, la proyección del peón a ser rey.

¿Algunas novedades?

Eduardo Yanes, pintar el juego de la vidaAhora, en las obras nuevas que estoy haciendo interactúan otros materiales, cristales, bronces, madera. Trabajo con espejos viejos donde uno se vea y, a la vez, se vea la memoria incorporada en el objeto. Esto no lo he expuesto todavía y no es para una exposición concertada, no trabajo así, trabajo por necesidad, porque tengo deseos de crear. En cuanto al color, va al blanco y negro, a los ocres… Esa es una paleta que siempre me identifica, los ocres, los tonos tierra y los blancos y los negros. Tan solo esos colores enfrentados hablan por sí solos. Hay una conversación de temas raciales, de mezcla, de oposición.

Ha mencionado sus inicios…

Es simpático, aprobé las pruebas de San Alejandro y no quise entrar a la escuela, por esas cosas de muchacho. Me dediqué al diseño gráfico y también, escenográfico. Es en 1999 que decido justamente dedicarme a la pintura. Los primeros temas fueron las cosas con la ciudad, las tejas criollas, pero sacadas de su contexto. Empecé a mezclarlas con las mujeres, ancianas tejiendo techos de tejas sobre la ciudad (La tejedora). Comencé a darle otra vida a ese elemento que nos identificaba. Creo que fue el inicio de mi interés por las raíces nuestras. Después hice una exposición en homenaje a Dulce María Loynaz en su centenario (Yo dejo mi palabra en el aire), escogí más de 20 de sus poemas y otras obras.

Ya que trabajó sobre la obra de Dulce María ¿Cree como ella en la inspiración?

Eduardo Yanes, pintar el juego de la vidaSí, sí creo en la inspiración. Es un punto que va a la par con la investigación. Independientemente de lo que investigues, que te inspires en esa investigación es lo que da nacimiento a la obra, si no te inspiras, no te dice nada, pasa de largo.

Otra de sus series es sobre el habano…

Así es, fue para el Festival del Habano en 2010. Quise hacer algo completamente diferente, me meto muy adentro cuando estoy trabajando, me gusta investigar. La serie (T=C) narra la historia del tabaco desde su siembra hasta su fuma. Me pareció interesante hacerla un poco abstracta y que cada cuadro cuente su historia. Fueron doce cuadros.

¿Cuáles consideraría los rasgos distintivos de su obra?

Eduardo Yanes, pintar el juego de la vidaEs un conjunto. Me estoy dando cuenta de que el mensaje es lo más importante. Ya el color, la textura son elementos secundarios que te ayudan a enriquecer la obra. Que esta obra converse contigo, que te diga algo siempre, quisiera fuera el rasgo distintivo.

¿Quién diría que es Eduardo Yanes?

Un simple artista que trata de plasmar lo que siente, lo que ve, las cosas que lo rodean, que nos preocupan. Trato de dar soluciones en las piezas, un poco de esperanza. Dialogar y que la gente se sienta reflejada y crea que hay otra vía para salir adelante. Ese soy yo.

La nostalgia, la migración, y sobre todo la memoria, son el hilo conductor en la obra de Eduardo Yanes, quien desde la indagación y, sobre todo, la inspiración, presenta piezas para las que cada cual puede tener su propia percepción.