Frank Hernández: Hacedor de cosas

Frank Hernández: Hacedor de cosas

Artes Visuales

Por Yoe Suárez, Fotos: Cortesía del artista

Las mujeres son el lienzo, la forma, el color, la vida de Frank Hernández. Los ojos apretados como si doliera mirar, la gorra infaltable, las pocas palabras que se cuelan en mi grabador.

Frank Hernández: Hacedor de cosas

—Dentro de las artes soy un hacedor de cosas — asegura.

Tiene un taller de cerámicas en la localidad occidental de San Cristóbal, donde vive, pero solo para desestresarse. —Algunos artistas juegan fútbol, otros van a la playa, yo me siento en el torno a hacer vasijas —dice.

Lo que lleva a la galería no es nada de eso, ni los vitrales ni las esculturas ambientales que adornan la calle habanera de Neptuno, o la provincia de Mayabeque. Si no, otra vez la mujer, en cuadros “naif”, en el óleo, el pastel sobre lienzo, aplicando texturas.

—Cuando hago una exposición agrupo las piezas bien por la temática, por el color o por el tratamiento, explica. Frank Hernández está extrañamente inclinado hacia lo vetusto, una estética que remite al medioevo, que recuerda alguna rotura, una continuidad entre el hoy y el mañana.

—Tengo una obra que se llama El Santo Patrón —me cuenta— que representa a Fidel.

—No se parece mucho —reparo en las líneas genéricas que remiten a cualquier anciano, rodeado de un halo católico, una ligera calvicie coronando la cabeza, un ¿estetoscopio? al cuello. La más insólita de las réplicas bizantinas.

—Pero es él; quise representarlo así porque para mí es alguien que marcó un hito en la historia de la humanidad, y a la vez me agrada dar esa sensación de obras añejas, que a veces hasta les falta un pedazo.

Esas ausencias no están porque sí. La ausencia es un recurso. —Una pieza la hice con una de mis hijas, cuando la otra aún no había nacido. Pinté un retrato y en la esquina dejé un vacío, y ahí la niña cogió unas crayolas y pintó unas casitas. El cuadro ganó el Primer Premio en el Salón Provincial de Artes Plásticas Murciélago, que es una galería en San Cristóbal, de la que Frank Hernández fue fundador en los años de 1990.

Frank Hernández: Hacedor de cosas—Me gusta la pintura bizantina, esa que es un poco ingenua a la hora de representar, que es más estática; y trato de que mi pieza sea una traspolación temporal sobre los temas sociales actuales.

El artista se graduó en 1997 de la Escuela Provincial de Artes Plásticas Carlos Hidalgo.

—¿Asumiste esa estética desde el momento en que egresaste?

—No, he caminado por varias etapas. La temática de la mujer, la emigración, el retrato, por ejemplo, son elementos que ya mantengo en mi carrera, pero no siempre fue así.

Cuando estaba en la escuela iba sobre el pop-art, los profesores lo alentaban a no encasillarse, aprender todas las técnicas. Paisaje, impresionismo, abstraccionismo. Aunque nunca lo convencieron con el dibujo. Prefiere ir directo con la espátula cargada de colores a manchar el lienzo.

—Hago pocos bocetos, los voy pensando, los voy pensando, y voy directo a la forma.

Recientemente asumió el Parque de la Asociación Hermanos Saíz en la provincia de Artemisa con esculturas alegóricas a la figura femenina. Lo diseñó y ambientó cuando estaba destruido.

—Ahora es uno de los parques más bonitos de la provincia —asevera.

—Y, ¿por qué la mujer es una constante en tu obra?

—Tengo muy cerca a mi mamá, soy el único de los hijos que se quedó con ella. En su casa está mi taller. Vivo con mi esposa y mis dos hijas.

Las respira y su modo de fotosintetizar la realidad es el del pigmento.