Martínez Ávila: la precisión de la composición

Martínez Ávila: la precisión de la composición

Artes Visuales

Por: Marta Barés Gómez / Fotos: Prensa Latina & Courtesy of Abraham

Vladimir Martínez Ávila ha superado una primera contradicción, no se desprende de sus raíces campesinas pero su arte está en permanente experimentación.

Martínez Ávila: la precisión de la composición Es un artista minucioso que cuando toma el pincel en la mano ya sabe lo que va a hacer “de arriba abajo”, tanto en la gama cromática, como en los inusuales materiales que utiliza y en la precisión de la composición, porque, si pone un elemento, “es porque está justificado”.

Inició sus primeros estudios de artes plásticas en la Casa de la Cultura de Cifuentes, Villa Clara, en 1987. Ya en La Habana recibe cursos de pintura y dibujo en otra Casa de Cultura, la del municipio Plaza de la Revolución.

En Madrid asiste a encuentros teórico-prácticos de Arte moderno y conceptual en el Museo Reina Sofía. Allí muestra por primera vez públicamente su obra, en la Galería Municipal Fun Labrada, con los españoles Pepe Díaz y Miguel Torrus.

De regreso a La Habana en 2001 presenta Raíces (Hotel Ambos Mundo); Sueños ocultos en 2004 (Asociación Yoruba de Cuba); Sexo con café, 2005 (Hotel Inglaterra) y Pecados urbanos, 2010 (Hotel Barceló Habana). Algunas de sus obras se han incluido en muestras colectivas en La Habana, Caracas, Alemania e Italia.

¿Cómo se autodefiniría como creador?

Martínez Ávila: la precisión de la composición Me considero un artista que experimenta mucho. Trabajo mucho con obras matéricas como metales, telas, cosas que el ser humano ha dejado de utilizar y prefiero, antes de que vayan a un cesto de basura, ponerlas en mis cuadros. Más que el arte decorativo me interesa un arte que tenga un discurso. Mi obra se basa en la oposición a la guerra, trabajo mucho los casos sociales, cosas polémicas a veces porque no todo el mundo piensa igual, yo expongo mis criterios.

Maneja varios códigos…

Varios, como elemento de información y estético. Soy un campesino humilde de Villa Clara. Nací en una finca y me crié rodeado de animales, vacas, perros, caballos, caña, ríos. Trabajo muchos elementos de esos, como las guatacas, los machetes. Elementos que el guajiro utiliza para comer, para vivir, no para matar. También los cuños, como cancelado, pagado, y los tornillos que desde hace unos años están siempre en mi obra. Busco un estilo propio, que es una de las cosas más difíciles para un artista, que se reconozca tu obra en cualquier lugar. También seguir experimentando con nuevos materiales, nuevos trazos, nuevos colores, ir utilizando una gama más amplia, no encasillarme. Trato de defender mucho mis raíces campesinas.

¿La figura humana?

Martínez Ávila: la precisión de la composición Trabajo la figura humana no en todos los cuadros, aunque sí siempre hay una mano, un brazo, un perfil. Lo que está alrededor de la figura humana es lo que hace que ella esté ahí.

¿Cómo ha ido variando desde la primera exposición?

Al principio era un poco más figurativo, cercano a Picasso, Lam, después fui pasando a lo abstracto con elementos figurativos, y luego empecé a experimentar, a incorporar elementos.

¿Siempre trabaja en series?

Casi siempre. Tomo la idea y de esa idea varios discursos. No me gusta cargar los cuadros. Si pongo un elemento es porque está justificado. En la serie todos tienen que ver uno con el otro, en ideas, pero cada uno dice una cosa diferente, son independientes. Cada cuadro da una idea del tema general.

¿Los colores?

Martínez Ávila: la precisión de la composición Uso una gama muy sobria. La que terminé recientemente con fondos oscuros, negros, porque trabajé sobre la base de la guerra. Colores fríos como el azul, mezclado con colores metálicos. En otros cuadros, como ahora, colores sepias, el rojo teja. Yo me invento colores, no los convencionales.

Hablemos de su proceso creativo…

Las ideas las tomo de la vida, hasta de una conversación. Todos los días algo te interesa. Trabajo primero bocetos, luego voy cambiando cosas. La misma obra te va hablando. A veces estoy delante de la tela mucho tiempo, el problema no es pintar, sino cómo lo hago. Cuando tengo el pincel en la mano ya sé lo que voy a hacer de arriba abajo. Estoy seguro de los elementos, del color. El mismo cuadro me da la idea de la composición.

Martínez Ávila no expone desde el 2010, se ha dedicado “a trabajar, a preparar una serie de 25-30 obras de gran, mediano y pequeño formato. También quiero hacer esculturas con el tema de las mochas y las guatacas”.

Tiene una idea clara de cómo quiere hacer las cosas. Dice que logra lo que se propone porque él “habla con los cuadros”. ¿Los resultados de esa “conversación”?, aquí les mostramos algunos.