El período vulgar en la obra de José Capaz

El período vulgar en la obra de José Capaz

Artes Visuales

Por Roxana Consuegra Fotos: Cortesía del artista

A menudo se relaciona a un artista con una estética determinada: un punto común que aglutine su obra, ya sea formal, conceptual o vinculado a patrones de tipo personal. Sin embargo, hay quien atraviesa por momentos cruciales que fijan diferentes facetas durante su vida y obra; así conviven técnicas y estilos con diferentes períodos. Cuando el punto de inflexión comienza a mostrarse constante pasado un tiempo, marca una pauta en la trayectoria del autor, e identifica una etapa de acuerdo con los patrones que la caracterice.

El período vulgar en la obra de José CapazJosé Capaz es un joven artista cubano cuyas pinturas de notables dimensiones manifiestan los procesos por los que ha transitado su obra, desde que cursaba estudios en la Academia de San Alejandro hasta lo más reciente de su producción. El propio artista señala tres períodos específicos: el inicial, el colectivo —junto a otros dos creadores con quienes formó el grupo Stainless— y el vulgar. Si bien cada uno posee sus particularidades, los tres casos revelan la fuerza expresiva que provee Capaz a sus proyectos. A través de estas etapas se reconoce evolucionado: si en la primera las obras evidenciaban sus preocupaciones como individuo ante la violencia y la guerra, en la segunda los referentes sexuales y carnales que aportara al colectivo manifiestan su sello ante representaciones de sentido político, histórico y religioso.

Los trabajos inscritos en el denominado período vulgar comenzaron a partir de 2016, y entre ellos se deslindan varias temáticas. De un lado están las piezas que revelan las apropiaciones de paradigmas del arte universal, principalmente del maestro barroco Rembrandt Harmenszoon van Rijn. Estas son intervenidas con elementos totalmente contemporáneos, cual síntomas de un mundo globalizado en el que la proliferación de las imágenes (cada vez mayor) es indetenible y además distanciadora.

En este grupo se encuentran los lienzos pertenecientes a la serie Ictericia, que devienen metáfora de la enfermedad homónima, con la utilización de emojis de color amarillo fundamentalmente. También están las representaciones que ponderan la lengua como elemento expresivo para personificar y/o parodiar protagonistas de hechos históricos representados por el artista neerlandés, así como ensayos basados en sus obras magnas.

Por otra parte, corresponden a este período varias creaciones que versan sobre padecimientos o trastornos mentales del sujeto posmoderno: la paranoia, la piromanía, el suicidio o el acoso sexual. Estas obras de formatos monumentales se caracterizan por una estética diferente en el quehacer artístico del autor. El óleo queda dispuesto sobre el lienzo de tal manera que se asemeja a un entablillado; en estos casos, el efecto óptico logrado y las dimensiones que poseen demandan el alejamiento de la pieza en sí para desentrañar la imagen representada. De esta manera, el propio acto interpretativo se torna complejo y además, profundo. Father, Un grave silencio, Cabeza vulgar y Sedición son algunas de las obras más recientes. En estas se distinguen tonos más ocres que versan sobre otros planteamientos ideoestéticos, y a su vez, convierten a José Capaz en un artista constante que trabaja a diario en este, su más reciente estadío: el período vulgar.