Fiestas de 15 en Cuba: una forma de perdurar la adolescencia

Fiestas de 15 en Cuba: una forma de perdurar la adolescencia

Herencia y Tradición

Por Isaura Diez Millán, Fotos: Mahe Estudio

En un parque de La Habana se me acerca una extraña para compartir el calor y dejarme la alerta: “¿Estás embarazada de una niña? Qué belleza, prepárate para sus 15 años porque ahora se usa desde fotos hasta comprar ropa, ir a un hotel y por supuesto, la fiesta”.

Fiesta de 15 en Cuba: una forma de perdurar la adolescencia

Recuerdo que hace casi dos décadas cuando cumplí esa edad, el momento se inmortalizaba con fotos en las que vestíamos trajes del siglo XIX que nos convertían en señoritas de sociedad colonial, mientras algunas más osadas probaban las incipientes imágenes en estudio.

Según la profesora de historia Laura Vázquez, la tradición de celebrar los 15 años la heredamos del denominado baile de debutante o de presentación en sociedad.

Este era el nombre original del ritual dentro de la corte inglesa en el siglo XVIII, una fiesta para presentar a las jóvenes casaderas de la aristocracia ante la familia real.

“Las muchachas debían vestir de blanco como símbolo de castidad y al estar enmarcado en un proceso de mercado matrimonial, era un ejercicio de preservación de una clase social”, comentó a CubaPLUS Latinos.

De acuerdo con la especialista, la tradición llegó a Estados Unidos por los inmigrantes ingleses y entre las décadas de 1920 y 1940 la figura de la debutante devino una de las más importantes dentro de las élites sociales.

Cuba la recibe de esa nación norteña y la burguesía de la isla, estrechamente vinculada a la oligarquía estadounidense, realizaba la tradición de dos formas: con fiestas privadas y grupales.

“Aquellas celebraciones eran publicadas en las crónicas sociales de los diarios, por lo cual adquirían notoriedad y generaban interés en la sociedad organizada alrededor de un espectáculo”, señaló la profesora.

Fiesta de 15 en Cuba: una forma de perdurar la adolescencia

Las fiestas de 15, apuntó Vázquez, pervivieron en el tejido social cubano, con otros objetivos, debido a la influencia de la cultura norteamericana.

Erika María Puentes, quien cumplirá esa edad en octubre próximo, ya optó por un servicio de fotos en un estudio profesional con un paquete completo: instantáneas personalizadas en interior y exteriores, con escenarios antiguos y modernos, maquillaje, vestuario, servicio de impresión, entre otros.

Ella prefiere una fiesta con sus familiares y amigos cercanos en una piscina, aunque no descarta otra celebración privada con decoración y baile de parejas.

Sobre la costumbre creciente de que varones se hagan fotos de 15, el joven Yuri Shkarupa no tiene algo en contra, pero prefiere una fiesta con sus amigos y sin padres.

Mahe Zárate, psicóloga de profesión y propietaria de Mahe Estudio, apuesta por fotografiar también a muchachos; sin embargo considera que es una tendencia en formación y que la mayoría de los varones lo hacen para complacer a los padres.

En su opinión, los gustos de las adolescentes cambian constantemente y en los últimos 20 años han variado: ya no se emplean tanto las imágenes con trajes antiguos y las jóvenes prefieren fotos personalizadas para publicar en redes sociales.

En lo anterior inciden las tendencias occidentales y los vestuarios de las artistas y modelos que constituyen una guía visual para las quinceañeras, recalcó.

Fiesta de 15 en Cuba: una forma de perdurar la adolescencia

Con ella coinciden colegas de otros estudios, quienes además señalan que las opciones elegidas por cada familia están mediadas también por factores económicos y culturales.

Asimismo, subrayaron la competitividad en este tipo de negocio, lo cual obliga a mejorar las imágenes, actualizar las ofertas y remodelar el material constantemente.

La estilista Ary Vargas refiere que, en cuanto a maquillaje —el rostro—, las preferencias actuales tienden a lo natural y pone como ejemplo las cejas, que hace alrededor de un lustro el gusto se inclinaba a la perfección, a que fueran muy pulidas, mientras que ahora son más bien despeinadas, lo que se ha dado en llamar cejas orgánicas.

La mayoría de las niñas que llegan a Mahe Estudio, apuntó, son dinámicas en las redes sociales, están empapadas de lo que se lleva y, a pesar de las madres que, por ejemplo, piden en el cabello peinados altos, bucles marcados, coronas, tiaras…, ellas quieren el atuendo más sencillo, el más moderno, el de princesa del siglo 21.

La tendencia más clásica que representa a otros estudios es respetable, subrayó la especialista. “Los clientes son muy versátiles y en nuestro caso tenemos de todo tipo. Nos intentamos adaptar a cada uno de ellos para que salgan satisfechos, que es lo que nos hace sentir bien”, expresó Ary Vargas.

Entonces, mejor agradezco la preocupación de la señora en el parque y espero la evolución de la tradición durante los próximos 15 años, en mi caso la carrera apenas comienza…