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Venezuela Cuando se tiene una nube por sombrero

Texto y fotos: Luis Antonio Gómez Pérez
Venezuela Cuando se tiene una nube por sombrero

Llevar un nube por sobrero ha de ser &moda" bien vista entre las montañas; no importa si sobrepasan los 8 000 metros o apenas llegan a los 2 000.

Venezuela Cuando se tiene una nube por sombrero

Aunque no son las mayores de Venezuela, las montañas de la cordillera de la costa, en la región septentrional, saben vestirse de nubes y con ellas seducir a quien las mire desde el mar Caribe o desde cualquier ventana orientada hacia el norte en algún edificio caraqueño.

En esta zona las serranías &decidieron" nombrarse Warairarepano y lograron que se les reconociera como Parque Nacional. A menudo ellas celebran esa deferencia de los vecinos humanos luciendo sus mejores nubes.

Nubes-sombrero, nubes-bufandas, nubes-faldas —lo mismo blancas que oscuras— engrosan el armario común de las elevaciones y a veces, al caer la tarde y con la claridad de fondo, parece que las prendas etéreas se deslizan hacia la ciudad, similar a cuando uno llega extenuado a casa y las ropas caen solas al suelo antes de meterse a la cama y dormir.

Venezuela Cuando se tiene una nube por sombrero

En otras oportunidades usan nubes sombrías, cargadas de lluvias y una que otra centella, como si protestaran por el maltrato de algún caminante en sus senderos o para decirle a Caracas que haga silencio, que sus autos contaminan demasiado y el humo de los escapes sobrepasa las capacidades del macizo, emblema y pulmón vegetal de la ciudad.

Pero cuando las montañas del Warairarepano tienen nubes blancas por sombreros entonces la imaginación le juega &agradables pasadas" al visitante que está en las cimas. A esa altura, con amigos o sin compañía, sentado en un banco de madera o rocas con un chocolate caliente y espeso, puede que hasta logre sentir entre los dedos un retazo de la niebla.

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