Cuba, Sistema Nacional de Áreas Protegidas

Cuba, Sistema Nacional de Áreas Protegidas

Medio Ambiente

Por Ledys Camacho Casado Fotos: Prensa Latina

Detener los efectos del cambio climático es la mejor inspiración para el fomento de una cultura participativa, de conocimiento y compromiso de todos con el cuidado del entorno, que permita resolver los requerimientos de la sociedad contemporánea sin comprometer el futuro de las próximas generaciones, sin extinguir ni sobrecargar los recursos fundamentales de los que depende la existencia humana.

Con esa vocación, como tendencia creciente hacia el progreso, laboran los miles de trabajadores y decenas de directivos que conforman en Cuba el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, mecanismo que articula una defi nición del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente: el desarrollo sostenible es aquel que mejora la calidad de vida humana sin rebasar la capacidad de carga de los ecosistemas que la sustentan.

La escala local como el escenario más expedito para el mejor manejo social y el principal laboratorio de sus transformaciones podría considerarse, además, un asunto bien polémico y controvertido, si la refl exión indica la necesidad de un equilibrio más armónico en los vínculos tan estrechos del hombre y la naturaleza.

Cuba, Sistema Nacional de Áreas Protegidas

Comunidades que participan activamente en los planes de manejo de los diferentes ecosistemas; conservan y mejoran el hábitat de especies importantes para la biodiversidad; adoptan nuevas fuentes de energías renovables como mecanismos de reducción de las emisiones que contribuyen al calentamiento global, para uso doméstico o el impulso de procesos productivos.

Todo ello y más abarca la fi losofía gestora del Sistema Nacional de Áreas Protegidas en la Isla, caracterizado como una red representativa, funcional y sostenible de un reservorio natural bien administrado, en determinado período de tiempo.

En abril último, los ambientalistas cubanos festejaron el aniversario 80 del Parque Nacional Sierra de Cristal, localizado en la provincia de Holguín, primer territorio establecido en el país como área protegida.

La celebración incluyó un intercambio entre especialistas y vecinos de la comunidad en la Estación Biológica de La Zoilita, en la meseta de Pinares de Mayarí. Esta última forma parte del conjunto geográfi co Sierra de Nipe, situada a más de 700 metros sobre el nivel del mar.

En lo que a fl ora se refi ere, es una de las regiones más sobresalientes del archipiélago cubano por su riqueza de especies endémicas, con algo más de 445 en una cobertura vegetal constituida por pinares, carrascales y bosques. Allí mismo, responsables de organismos de montaña examinaron los resultados de su labor en el país, donde, hasta 2009, existían 253 áreas protegidas naturales, marinas y terrestres, aprobadas o propuestas, las cuales cubren cerca del 20 por ciento de la superfi cie nacional.

El Sistema Nacional de Áreas Protegidas, que cumple ocho decenios en la preservación de lo más valioso del patrimonio natural de la ínsula caribeña, aspira a integrarse como ente vital en el desarrollo de una economía local sostenible, en la cual la agricultura es pieza clave para lograr formas de producción más efi cientes que incrementen los renglones alimentarios e impidan la dependencia de importaciones. Y es que, entre sus funciones, fi gura el manejo sostenible de tierras y cuantos recursos, bienes o servicios la incluyan, amén de brindar asistencia en lo energético e implementar medidas de adaptación y mitigación ante la ocurrencia de fenómenos naturales extremos.

Como funciones reguladoras destacan la conservación de la biodiversidad, la regulación del clima, la protección de las cuencas y las costas, y la captación de agua y carbono para fi jar ese compuesto en el suelo y controlar la sedimentación. Además, se aprovechan para fi jar la energía solar en la producción de biomasa, ejercer el control biológico y constituir el hábitat para criaderos y refugios de las especies.