El mar, infinito, inconmensurable, despierta fascinación en millones de personas. Cautivados por el degradado azul y verde, miles de artistas encuentran en estas aguas inspiración para crear sus obras, ya sea a través de la representación de sus hermosas visuales, o bien como símbolo de vida, poder o religiosidad. Refugio para muchos, misterio para otros.
También hay quien se motiva y le dedica un poema, una historia, una acción. Alexis Plasencia, artista cubano conocido por sus trabajos de body art con camuflajes corporales, dedicó recientemente un homenaje al mar.
Horizontes" tributa, alega, profesa, la admiración que siente este joven creador por esa zona que ocupa tres cuartas partes del planeta Tierra. La intervención es, por demás, una oda a Yemayá, orisha femenina, figura encumbrada del panteón yoruba, dueña de las aguas saladas, fuente de vida, fertilidad y maternidad.
Giselle Pérez es la musa del pintor. Su cuerpo es el lienzo donde se plasma la pincelada furtiva y gestual. Tal pareciera haber estado acompañada por aquella, su personaje en la obra. Olas, costa, caracoles, todos le acompañan. Es la gracia del mar, la fuerza de la naturaleza y el empeño por crear, teñir de azul ese deseo.