Como bien dice la canción: café, café, todo lo que digas será al revés… pues no siempre esa universal bebida es perjudicial para la salud, como piensan numerosas personas. Por el contrario, tiene diversas propiedades beneficiosas.
Los cubanos son &fanes" al café, sobre todo bien fuerte o cargado, y no hay sustituto posible en la mañana al despertar. Con ello, muchos aseguran que se les arregla el día.
Visitar una casa en cualquier ciudad de la isla y que no le brinden café es casi un sacrilegio, pero es aún más ofensivo no aceptarla. Puede decirse que casi el 100 por ciento de los adultos en Cuba lo consumen de una forma u otra: expreso, cortado, capuchino, en fin, pero siempre café. El té, afirman muchos cubanos, es para los ingleses.
De acuerdo con los especialistas, el café puede causar ansiedad, jaquecas, temblores, agitación nerviosa, taquicardia, molestias gastrointestinales, elevar el colesterol y disminuir la fertilidad en las mujeres.
Sin embargo, entre sus propiedades beneficiosas se encuentran que ayuda a quemar grasas y mejora el rendimiento físico, la concentración y propicia permanecer despiertos; combate la depresión, disminuye el riesgo de sufrir diabetes, es un aliado eficaz para combatir algunas enfermedades neurodegenerativas, previene los infartos y contribuye a la lucha contra todo tipo de cáncer.
Recientemente, la editorial científica británica BMC Public Health informó que los bebedores de café corren un riesgo muy inferior a quienes no son consumidores del aromático néctar de sufrir enfermedades hepáticas crónicas o morir por ese tipo de padecimiento.
Los autores del estudio recordaron que el café es ampliamente accesible y sus beneficios, precisaron, pueden significar un tratamiento preventivo potencial para los problemas hepáticos crónicos.
Claro, la recomendación es beber entre tres y cinco tazas al día, pues todo en exceso puede ser perjudicial.
Para quienes aún dudan de las propiedades del aromático grano se les recomienda probar y verán que se sentirán mucho mejor. Si no pregúntenle a la perrita de la imagen, que cuando en su casa se está preparando café es la primera en reclamar su &tacita" con alegres ladridos.