El gallo de Morón

El gallo de Morón

Herencia y Tradición

Por Irene Ferrer

La ciudad de Morón tiene uno de los símbolos más singulares y populares del país. Un enorme gallo de bronce, enhiesto, muy emplumado y en posición de canto, da la bienvenida a los que llegan a esa urbe de la provincia central de Ciego de Ávila.

Pero en toda la isla, contrariamente al aspecto del ave, es muy común la expresión “se quedó como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando”, cuando a algún infortunado le salen mal las cosas. A pesar de lo cubanísimo que hoy resultan, la frase y el gallo vinieron con los pobladores españoles de la villa, fundada en 1750.

Reseñan los historiadores que en la localidad sevillana de Morón de la Frontera, hacia el siglo XVI había un funcionario venal y abusivo en la recaudación de impuestos que se vanagloriaba de ser allí el único gallo, y que donde él cantara, otro no lo podía hacer... Hasta un día en que los vecinos indignados le propinaron soberana paliza y lo dejaron solo con la camisa puesta.

Surgieron entonces las coplas Anda que te vas quedando / como el gallo de Morón / sin plumas y cacareando / en la mejor ocasión, y se erigió un monumento con un gallo desplumado, como representación del espíritu de rebeldía de ese pueblo.

En la prolongación cubana de esta historia, el ave recuperó sus atributos de gallardía y Morón comenzó a ser conocida como la Ciudad del Gallo.

En 1955 se levantó un monumento al gallo criollo, pero la iniciativa, que había sido llevada a cabo con apoyo popular, fue manipulada políticamente y el parque donde se instaló recibió el nombre de General Batista, entonces gobernante de Cuba, quien inauguró la obra. Al derrocarse su régimen en 1959, el gallo fue destruido.

En 1982 se inauguró el monumento del nuevo Gallo de Morón, realizado por la escultora Rita Longa, una de las más prestigiosas figuras de la cultura cubana, con la colaboración de Armando Alonso, el autor de la anterior estatua del ave.

Hoy el Gallo de Morón cubano es “bravo en la pelea”, según consta en una tarja que acompaña a tan arraigado símbolo.