El ave conocida como zunzún cubano se lleva las palmas en cuanto a popularidad entre las diversas especies de colibríes que existen en la Isla. Esta criatura preciosa, con origen americano, fascina a todos no solo por su belleza, sino por la energía de su incesante aleteo en búsqueda de alimentos, que suele obtener libando el néctar de las flores preferentemente, o succionando con su aguzado pico a algunos insectos y hasta pequeñas arañas.

Pues sí, es fascinante poder observar el vuelo iridiscente de esos pajarillos tan pequeños y delicados, capaces de visitar de 300 a 5 000 flores en un día, en busca de su sustento, con lo cual establecen una interrelación muy necesaria y armoniosa con el medio circundante, parte del ciclo de la vida.
En Cuba se goza del privilegio de contar con el llamado zunzuncito o pájaro mosca, más pequeño aun que el zunzún común, una miniatura con alas de solo 63 milímetros de tamaño que vive de manera preferente en hábitats restringidos del Cabo de San Antonio, extremo occidental del país y en la Ciénaga de Zapata, considerada el reino de la avifauna cubana. El pájaro mosca de Cuba es hasta ahora el más pequeño del planeta.
El brillante colorido del zunzún o colibrí cubano, a veces de un verde jade oscuro, otras más claro y de apariencia sedosa, es admirado por los que tienen la suerte de visualizarlo. Y por suerte es un espectáculo que no es tan raro o exclusivo como imaginamos, pues esta avecilla no es nada tímida con los humanos y a veces frecuenta en horarios muy puntuales a ciertos jardines, donde incluso se acerca a libar de un ramillete de florecillas sostenido por una persona gentil.
Como el resto de sus congéneres del planeta el colibrí cubano no suele volar o vivir en pareja, con la ternura que ostentan las cotorras. Son una aparición dinámica, alegre, pero solitaria y se cree que su etapa de celo y reproducción es muy corta.
Un verdadero regalo de la naturaleza es considerado aquí la existencia de los colibríes, seres de apariencia fugaz, como a veces es la vida, que sin embargo son capaces de enfrentarse a aves de mayor porte, cuando sienten que sus crías o nidos están en peligro. Bellos, fieles y
enérgicos, símbolos muy preciados por nuestros coterráneos.