Ermita de los Catalanes, tesoro del patrimonio cultural

Ermita de los Catalanes, tesoro del patrimonio cultural

Herencia y Tradición

Irene Ferrer

En una elevación de la transitada avenida habanera de Rancho Boyeros, en un entorno arbolado, se levanta la Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, conocida como la Ermita de los Catalanes, legado de la significativa presencia en Cuba de los hijos de esa tierra ibérica.

El hermoso templo católico, de típica arquitectura mediterránea con numerosos elementos de la identidad catalana, consta de tres naves, mide 28 metros de longitud y su fachada posee una altura de 22 metros.

La existencia de la edificación, que ha tenido dos ubicaciones diferentes, se debe a la iniciativa del sacerdote Pere Muntadas quien, junto con asociaciones catalanas en la isla, concibió la idea de construir una iglesia dedicada a la Virgen de Montserrat, patrona de Cataluña.

La primera piedra se colocó en 1886, pero diversas incidencias demoraron su construcción hasta 1921, en los predios de la Loma del Tadino, que actualmente ocupa el Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución.

En 1951, el Estado cubano expropió los terrenos donde estaba establecido el santuario para levantar allí lo que entonces se llamó Plaza Cívica y el monumento al apóstol de la independencia cubana.

Ese propio año, en su actual ubicación, comenzaron las labores de preparación para la edificación del templo, al cual se llevaron, de la anterior ermita, mármoles, vitrales, ventanas plomadas, el altar y la imagen de La Moreneta.

El 2 de noviembre de 1952 se colocó la primera piedra y el 12 de diciembre de 1952 tuvo lugar la primera misa de la nueva edificación, a cargo de los arquitectos Vicente J. Sallés y Francisco G. Padilla, y realizada a semejanza de la Iglesia Nostra Senyora de l'Esperança de S'Agaró.

Perteneciente a la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña, el santuario fue resultado de la donación de familias catalanas asentadas en Cuba. 

Como reconocimiento a sus valores, la ermita fue elegida en 2012 entre los “7 Tesoros del Patrimonio Cultural de la Cataluña Exterior”, por votación popular mediante internet, en campaña convocada por la Federación Internacional de Entidades Catalanas.