El Faro de Carapachibey, ubicado al sur de la Isla de la Juventud, es uno de los más altos de Latinoamérica con más de 60 metros de altura. Realizado con técnicas modernas que pueden garantizar su funcionamiento en las condiciones atmosféricas más difíciles, cuenta con una estructura formada por una torre circular de hormigón y una farola en la parte superior del mismo.
Por la furia de los huracanes el faro se ha sometido a varias restauraciones: la primera de estas se remonta a 1944 cuando &El huracán de 1944" derribó a la entonces mole metálica. Cinco años después volvió a renacer, más vigorosa, cilíndrica y de hormigón, pintada a rayas blancas y rojas. Con unos 27 metros de altura y bombillas incandescentes.
En 1981 comenzaron las labores de construcción del nuevo faro que se inauguró en marzo de 1983, también de hormigón, con el doble de altura que el anterior. En el 2010 nuevamente requirió de la restauración de paredes, escaleras, barandas y columnas. Además se colocaron nuevas puertas y ventanas y se construyó una nueva cúpula.
Actualmente, la farola que está situada en el interior del faro está equipada con bombillas de halógeno que emiten una luz mucho más clara que la que difundía cuando fue inaugurado en la primera mitad del siglo XX. Exhala destellos cada 7,5 segundos y estos son posibles divisarse a 17,5 millas a la redonda. Dicen algunos navegantes que se han podido avizorar sus destellos hasta 27 millas.
Por su posición geográfica, el Faro Carapachibey es una señal de gran ayuda para todos los navegantes que utilizan esta importante ruta comercial. En la actualidad, unos ocho o nueve buques cada día se atienen a la orientación de este faro que no falla en realizar el importante servicio de ser guardín de la noche, proyectando su brillante ojo de advertencia sobre estas peligrosas aguas.