CubaPLUS Magazine

La guayabera, más que una prenda de vestir

Por: Alina Veranes
29 Nov 2022
La guayabera, más que una prenda de vestir

Más que una prenda de vestir masculina -y desde hace algún tiempo hasta vestido femenino-elegante, cómoda y fresca, la famosa guayabera cubana es desde hace mucho tiempo símbolo de la identidad nacional, orgullo de nuestra cultura, con origen legendario y controvertido, como es el de casi todas las tradiciones populares.

Eso sí, nadie le discute hoy día a la linda tierra del Yayabo, Sancti Spíritus, ser la cuna de la famosa prenda, pues ninguna otra región de Cuba ha reclamado tal paternidad y los habitantes de ese territorio del centro de Cuba disponen con pelos y señales, de una historia perfecta sobre su creación, a partir de 1709 por un matrimonio de migrantes andaluces allí radicados.

También investigadores muy atinados creen que, dada la evolución y los datos confiables sobre la aparición de esta prenda, es muy probable que no haya sido obra de una sola persona, sino el resultado de un largo proceso con múltiples manos y mentes creadoras.

La historiografía ya dejó bastante claro que los mambises jamás usaron la guayabera, como se creyó en un tiempo, sino la llamada chamarreta, una camisa con faldillas y mangas estrechas.

La primera mención a la guayabera hallada aparece en una obra literaria: la novela Leonela, del cubano Nicolás Heredia, en 1893. Un lingüista acucioso como Esteban Pichardo jamás la incluyó en las versiones publicadas de su diccionario casi razonado de voces cubanas con cuatro versiones en ese siglo, la última en 1875.

La primera constancia gráfica fue encontrada en una vieja fotografía de 1906 y lo real es que la palabra guayabera solo es legitimada como cubanismo en 1921.

A la guayabera le costó trabajo imponerse en La Habana y lo hizo a partir de los años 40 del pasado siglo. El presidente Ramón Grau San Martín la elevó al mayor rango y Carlos Prío Socarrás la desterró del Palacio presidencial después.

Pero tenía sitio en las mejores tiendas a mediados de los años 50, lo mismo si era de bramante de hilo y con 27 botones de nácar, franjas muy alforzadas y nívea blancura o si eran de algodón simple y de colores, que empezaban a usarse desde aquel tiempo.

Un nuevo resurgimiento tiene la guayabera a finales de los 70. Mantenía sus infaltables pliegues y alforzas y mangas largas, pero era de poliéster y colores de todas las gamas.

En el presente las hay bordadas y hasta con calados o deshilados, siempre manteniendo la línea inequívoca que las hacen dondequiera guayaberas cubanas.

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