Jibacoa: sol, playa y bellos paisajes

Jibacoa: sol, playa y bellos paisajes

Herencia y Tradición

Por Gabriela Santiesteban

Quienes viajan por la Vía Blanca, carretera que enlaza  a las provincias de La Habana y Matanzas bordeando la costa, tienen la oportunidad de conocer tramos de playas entre los más atractivos del litoral norte de Cuba, entre ellas la de Jibacoa.

Ensenadas rodeadas de elevaciones, aguas azul turquí y arenas blancas y finas se extienden por unos 15 kilómetros desde Jibacoa, en la provincia de Mayabeque, hasta el puente de Bacunayagua, límite con la provincia de Matanzas.

Los fondos marinos, bien conservados, son propicios para el buceo y el snorkeling, pues allí se encuentran corales, una abundante fauna de peces y moluscos, cavernas submarinas…, resguardados por la mayor barrera coralina del hemisferio occidental y la segunda del mundo, a solo 50 metros de la orilla.

Además del sol, la playa y los deportes náuticos, Jibacoa tiene otras opciones para los visitantes: escalar sus elevaciones, pescar, andar por las colinas cubiertas de vegetación, observar la avifauna de la región, pasear a caballo, conocer lugares de interés cercanos…

Entre ellos figuran el propio puente de Bacunayagua, el más elevado de Cuba y considerado una de las siete maravillas de la ingeniería civil nacional, mirador por excelencia sobre el hermoso valle de Yumurí.

Otros sitios dignos de atención son el poblado de pescadores de Santa Cruz del Norte, en cuyos predios se elabora y embotella el ron Havana Club, y los Jardines de Hershey, de abundante flora y fauna, en la pintoresca comunidad de igual nombre, fundada por el estadounidense Milton Hershey a principios del pasado siglo en los alrededores de su central azucarero, en la que replicó la experiencia de pueblo modelo desarrollada por él en Pensilvania.

Algo más lejos, a unos 60 kilómetros, pueden visitarse La Habana, hacia el oeste, y Varadero, hacia el este, así como la ciudad de Matanzas, conocida como La Atenas de Cuba.