Jilma Madera, talento y dedicación en la escultura

Jilma Madera, talento y dedicación en la escultura

Artes Visuales

Por Gabriela Santiesteban

Creatividad, talento y dedicación hicieron de la escultora cubana Jilma Madera una de las figuras más destacadas de las artes plásticas de la isla caribeña de todos los tiempos, con significativas huellas también en el ámbito internacional.


La artista es autora de más de 700 obras, entre esculturas alegóricas, desnudos y retratos, entre ellas, dos emblemáticas en Cuba: el Cristo de La Habana y el busto de José Martí en el pico Turquino.
La imagen del Cristo que se levanta a la entrada de la bahía capitalina es la mayor escultura realizada por una mujer en el mundo, formada por 67 piezas con 20 metros de altura sobre una base de tres, y en él se emplearon más de 300 toneladas de mármol de Carrara.


Elevada a 50 metros sobre el nivel del mar e inaugurada el 25 de diciembre de 1958, la escultura es Monumento Nacional.


El 19 de mayo de 1953, aniversario de la muerte del Apóstol de la independencia nacional, medio centenar de admiradores de la vida y la obra martianas, entre ellos Jilma Madera, emplazaron un busto en bronce del prócer, creado por la propia escultora, en la cima del Turquino, el punto más alto de Cuba con mil 974 metros sobre el nivel del mar, situado en la cordillera oriental de la Sierra Maestra.


Lilia Jilma Madera Valiente (Pinar del Río, 18 de septiembre de 1915-La Habana, 21 de febrero de 2000) cursó arte plásticas a partir de 1942 en la escuela Anexa de la prestigiosa academia de San Alejandro y posteriormente en Nueva York, con cursos complementarios también en México y Europa.


Diversos espacios de la isla acogen las muestras de su fecunda obra, presente asimismo en otras naciones como Puerto Rico, donde figura un busto de Eugenio María de Hostos, en San Juan, y Estados Unidos, en cuya capital, Washington, se levanta una imagen de Franklyn Delano Roosevelt.