La caribeña Santiago de Cuba

La caribeña Santiago de Cuba

Herencia y Tradición

Por Ana María Silveira

Fundada hace 506 años, Santiago de Cuba es la segunda urbe del país, y la más caribeña, no solo por el mar que la baña, sino, sobre todo, por la mezcla de razas y culturas que allí se dio como en ningún otro lugar del archipiélago.

Establecida el 25 de julio de 1515 en la costa sur de la porción oriental de la isla, la villa fue una de las siete primeras instituidas en este territorio durante la campaña de conquista que llevó a cabo el adelantado Diego Velázquez, gobernador de la entonces colonia española.

Acogieron al poblado las tierras del cacicazgo de Bayatiquirí, en el oeste de una amplia y bien protegida bahía de bolsa, y más tarde se aposentó en su actual ubicación, donde fue capital de la isla hasta 1556, cuando la sucedió La Habana.

Para su defensa se levantó sobre un promontorio de la bahía la fortaleza de San Pedro de la Roca del Morro, reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que acoge ahora al Museo de la Piratería.

El Parque Céspedes es el sitio fundacional y corazón de la ciudad, circundado por un conjunto de significativo valor arquitectónico e histórico, formado por la casa museo de Diego Velázquez, la catedral metropolitana, el Ayuntamiento y el hotel Casa Granda.

Su paisaje urbano es diverso, con convivencia de estilos que van desde el barroco hasta el más puro neoclásico, y los más propios de la modernidad. Parques arbolados, calles escalonadas, edificaciones coloniales con grandes ventanales y balcones distinguen el panorama citadino.

Santiago de Cuba ostenta el título de Ciudad Héroe de la República por su participación en acontecimientos cruciales de la historia nacional desde las guerras de independencia.

Allí se inició la lucha armada contra el régimen de Fulgencio Batista cuando el 26 de julio de 1953 un grupo de jóvenes encabezados por Fidel Castro asaltó el cuartel Moncada, coordinadamente con un ataque al cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, acciones cuyo aniversario 68 el país celebra por estos días.

Como parte de su rica cultura, la urbe atesora un valioso patrimonio musical, marcado por manifestaciones como el son, el bolero y la trova, géneros que han hecho universal a la música cubana.

La ciudad oriental es especialmente conocida por la acentuada jovialidad y hospitalidad de sus habitantes, que protagonizan una de las más famosas fiestas populares del país, el carnaval santiaguero, que cada mes de julio convierte las calles en escenario de congas, comparsas y música, declarado Patrimonio Cultural de la Nación.