La Cruz de la Parra, patrimonio histórico

La Cruz de la Parra, patrimonio histórico

Herencia y Tradición

CubaPLUS

La Santa Cruz de la Parra que se conserva y venera en Cuba es la única que ha sobrevivido al paso del tiempo de las 29 que plantó en América el Almirante Cristóbal Colón en su aventura al que se consideró Nuevo Mundo.

La histórica pieza se conserva como reliquia de incalculable valor en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, en el municipio del mismo nombre en la oriental provincia de Guantánamo.

Esta cruz fue asentada un lluvioso sábado primero de diciembre del año 1492 en un cerro de la bahía de Baracoa, a la cual el Gran Almirante bautizó como Porto Santo, nombre que entrañaba recuerdos al navegante pues había vivido en una isla de Madeira llamada así con su esposa Felipa Moñíz, una aristócrata portuguesa, y lugar donde también nació su primogénito Diego, quien después heredó muchos de los privilegios acumulados por su padre en las Américas.

Existía la percepción de que la cruz estaba hecha con la madera de la vid (Vitis vinífera), una planta igualmente designada como parra, de ahí el nombre que recibió la insignia; pero investigaciones realizadas a partir del año 1984 por un grupo de expertos arrojaron datos más confiables.

La copiosa información histórica acumulada y estudiada, y el análisis a través del método de datación por radiocarbono practicado a la pieza en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, determinaron de manera categórica que la Cruz de Parra no estaba confeccionada con la madera de la vid, enramada donde frutece la uva, sino con la de la uvilla (Coccoloba diversifolia), especie botánica abundante en el litoral baracoense, en las desembocaduras de sus ríos y de manera general en muchos lugares de la costa cubana de la región oriental.

La comprobación científica corroboró la hechura de esa cruz con elementos de la naturaleza de las nuevas tierras encontradas por los marinos europeos. Ya había anunciado y consignado el martes 16 de noviembre el Almirante en su Diario de Navegación, cotejado por el fraile dominico Bartolomé de las Casa, que: … en todas las partes, islas y tierras donde entraba dejaba siempre puesta una cruz: entró en la barca y fue a la boca de aquellos puertos, y en una punta de la tierra halló dos maderos muy grandes, uno más largo que el otro, y el uno sobre el otro hechos una cruz, que diz que un carpintero no los pudiera poner más proporcionados; y adorada aquella cruz mandó hacer de los mismos maderos una muy grande y alta cruz.

La Cruz de Parra hallada años después por Diego Velázquez de Cuéllar, el primer gobernador de Cuba, y un grupo de los navegantes que habían tomado parte con Colón en la experiencia inicial, se convirtió en el mejor augurio por aquellos tiempos del año 1511, cuando fue fundada la Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, la primera establecida en Cuba por los colonizadores.

La reliquia fue bendecida por el papa Juan Pablo II en ocasión de su visita pastoral a Cuba en 1998 y distinguida por sus valores espirituales, históricos y culturales como Monumento Nacional de la República de Cuba en el 2011.