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Museo Casa del Chocolate, Una dulce parada en la calle de la Amargura

Por: Amanda Bedia
22 Nov 2023
Museo Casa del Chocolate, Una dulce parada en la calle de la Amargura

Hay en el Centro Histórico de La Habana un establecimiento especial: el Museo Casa del Chocolate situado en la vieja calle Amagura, cerca de la icónica Mercaderes, un sitio que niega el nombre de la vía donde están sus cimientos y que todo viajero que cruza su umbral agradece y disfruta.

Por su doble condición de museo y expendio del exquisito producto, es una oferta placentera e instructiva donde de manera sintetizada y atractiva se cuenta la historia del cultivo de las plantaciones de cacao en la Isla, desde el pasado colonial y sobre todo al lado de la próspera industria cafetalera fomentada especialmente en las montañas orientales y del extremo occidental del país.

Allí está disponible bibliografía y datos muy interesantes de una saga que implicó a hombres de campo y empresarios versados en la comercialización desde el siglo XIX, y después, con el surgimiento de una industria en los años 60 del pasado siglo en la localidad de Baracoa, la región del país más experimentada en la producción cacaotera de Cuba. Una industria que ha sido ampliada y actualizada en su tecnología en varias oportunidades.

En Cuba se ha alcanzado prestigio notable en la producción final del chocolate nacional, bien acogido en el país y en el exterior.

También la institución cultural ofrece datos sobre el desarrollo de la refinada industria del chocolate a nivel mundial, un producto que partiendo de un árbol autóctono sudamericano se entronizó como la estrella o reina de las golosinas en versiones gourmets o muy humildes, incluso, en el mundo entero.

Y en Cuba desde el siglo XIX hubo un lugar para el árbol del cacao usado primeramente con gran adición por los cubanos decimonónicos en aquellas suculentas y reconfortantes tazas de chocolate con leche caliente. Luego se llegó a las deliciosas barritas, bombones y cremas para pasteles.

Volviendo a nuestro interesante Museo del Chocolate de La Habana, cuando nos acercamos enseguida se nota el intenso aroma del producto de marras.

Hay mesas listas para atender habitualmente a pequeños grupos o parejas en un ambiente cálido y confortable. Ofertar el producto cubano es uno de los empeños del lugar. Se trata de un renglón de la economía que ha sufrido sus altas y bajas en los últimos tiempos, aunque siempre ha estado muy priorizado en los proyectos de recuperación y productividad de las plantaciones, con arbustos de una excelente calidad, y en la modernización de una industria golpeada por el bloqueo foráneo.

La institución pervive con gran esfuerzo y sigue contando su hermosa historia que no puede ser opacada por contingencias temporales. De manera que la Historia del Cacao y el Chocolate en la mayor de las Antillas siempre será un relato fascinante que cualquier viajero interesado en Cuba merece conocer.

Dentro de los valores de la institución están una colección permanente de tazas chocolateras de porcelana procedentes de países como Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia, moldes de baquelita y un envase de confituras, donados por el Museo de la Plaza Real de Bruselas.

Chocolateras de cerámica, cazuelas y tazones de loza inglesa que fueron encontrados en excavaciones arqueológicas del centro histórico ensanchan la atractiva visualidad del sitio. Ah, y no se irá de allí sin saborear algunas de las versiones del producto nacional. Buen provecho.

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