Si algo puede agradecer la mayor de las Antillas a la madre naturaleza es haberla premiado con el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, el área natural protegida más importante del país y de los ecosistemas montañosos de mayor riqueza y endemismo del mundo.
Considerado además entre los lugares de mayor relevancia para la conservación de la flora endémica en todo el hemisferio occidental, casi el 70% de las 1,302 especies de espermatofitas son originarias del parque, fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en el 2001.
Con una superficie de 706,8 kilómetros cuadrados, cuenta con numerosos sitios de interés con instalaciones para alojamientos y acampada, senderos, y rutas con personal altamente calificado para atender los requerimientos de los visitantes y ofrecer una amplia información del lugar.
Desde el punto de vista geográfico y geológico, el Parque Nacional Alejandro de Humboldt se caracteriza por sus impresionantes formaciones montañosas, ríos y valles profundos. Está situado sobre la Sierra Cristal, una sierra antigua que constituye el principal relieve montañoso de la región oriental cubana. Las elevaciones y la compleja orografía del parque favorecen la existencia de múltiples microclimas y ecosistemas, lo que contribuye a su alta diversidad biológica.
Entre sus sitios destacados se encuentra la Loma del mulo -uno de los mejores miradores del parque donde se aprecia parte del río Jaguaní y la meseta del Toldo-, la Cascada Fugaz -impresionante salto de agua al río Jaguaní desde la vertiente de la Meseta del Toldo- y Farallones de Moa, zona cársica con un desarrollado sistema cavernario fluvial la Gran Caverna de los Farallones de Moa, uno de los cinco monumentos Nacionales naturales de Cuba.
Muchos son los valores naturales del parque, cuyos niveles de biodiversidad y endemismo lo ubican entre los mayores del planeta. En cuanto a la flora, en este territorio se concentra el 2% de las especies de flora de la tierra, con 905 plantas endémicas, casi el 30% de las reportadas para Cuba.
La fauna es otra de las riquezas de ese vasto territorio cuyos bosques acogen gran cantidad de especies endémicas, residentes y migratorias de aves, como las cotorras (Amazona leucephala l.) y el catey (Aratinga euops), amenazadas de extinción.
Otro dato a destacar es que muy cerca se encuentra la última población existente en la Isla de descendientes directos de los aborigenes cubanos –la cultura agro-alfarera Taina- la comunidad Caridad de los Indios, extinguidos por la colonización europea.
Mucho se puede hablar de este maravilloso sitio, un tesoro incalculable ofrendado por la naturaleza a Cuba, pero antes de finalizar es importante mencionar que fue nombrado Alejandro de Humboldt, en homenaje al científico alemán Enrique Alejandro, barón de Humboldt, quien recorrió la isla en el siglo XIX, con lo que adquirió el título de Segundo Descubridor de Cuba.