El término «paracaídas» está asociado a la seguridad aeronáutica y su invención suele ser atribuida a los chinos. Se trata de elementos de supervivencia que desaceleran las posibles caídas de personas y objetos desde aviones, globos aerostáticos u otros objetos que se puedan ubicar a cierta altura peligrosa respecto al suelo.
Como su nombre indica, es un artefacto diseñado para frenar las caídas mediante la resistencia generada por él mismo al atravesar el aire, con lo que se logra una velocidad de caída segura y prácticamente constante. Existen varios tipos de paracaídas según sus formas, entre los que encuentran los redondos, triangulares o tipo delta y rectangulares o elípticos.
Estos últimos son los utilizados en la práctica del paracaidismo como deporte.
Una variedad de alto rendimiento son los llamados cross braced, donde cada celda es subdividida; en el lado frontal existen bocas que permiten al paracaídas llenarse de aire y ponerse rígido y por la parte posterior las bocas están cerradas para impedir la salida del aire y mantenerse presurizadas.
El paracaídas está equipado con otro de menor tamaño que sale del paquete al tirar del cordón de apertura para arrastrar al paracaídas principal, y en los sistemas deportivos este es lanzado directamente para producir la apertura. En algunos casos se abre inmediatamente y en otros casos se realiza una caída libre antes de la apertura.
El paracaidismo está considerado dentro de los Deportes aeronáuticos y reconocido por el Comité Olímpico Internacional. Es un deporte no convencional y la mayoría de las modalidades se practican en competición regulada mundialmente por la Federación Aeronáutica Internacional. En Cuba puede desarrollarse en el centro de paracaidismo de Varadero, donde ofertan cursos de preparación y práctica en tierra.