Las playas del este de La Habana constituyen un atractivo natural y turístico de gran relevancia para la capital cubana y sus visitantes pues ofrecen a quienes lleguen a esa urbe la posibilidad de disfrutar de las delicias del mar, a la vez que conocen a la Ciudad Maravilla.
Ubicadas en la costa norte de la ciudad, a unos 20 minutos de viaje en auto de La Habana Vieja, estas playas se extienden desde la desembocadura de la bahía capitalina hasta la zona de Guanabo y comprenden a Bacuranao, Tarará, Mégano, Boca Ciega, Santa María del Mar y Guanabo.
Su excepcional calidad paisajística y su ambiente relativamente preservado en comparación con otras áreas urbanas más densamente desarrolladas junto a sus blancas arenas, aguas cristalinas y olas moderadas hacen de ellas lugares sumamente atractivos para pasar un día de playa.
Sus condiciones permiten también la práctica de actividades recreativas como la pesca deportiva, el buceo y el surf. La presencia de arrecifes coralinos cercanos contribuye a la biodiversidad marina y ofrece un atractivo adicional para el turismo de naturaleza.
Desde una perspectiva histórica y cultural, estas playas han sido tradicionalmente espacios de esparcimiento y convivencia sobre todo para los habaneros y para los habitantes de sus alrededores.
Con el crecimiento del turismo en el país, estas zonas han experimentado un desarrollo de infraestructura turística, incluyendo hoteles, restaurantes y servicios de apoyo al visitante. No obstante, se ha procurado mantener un equilibrio entre el aprovechamiento económico y la conservación ambiental, consciente de la importancia de preservar los ecosistemas costeros que sustentan la actividad turística y la calidad de vida local.
A propósito de ello, en el país se han implementado programas de educación ambiental, limpieza comunitaria y vigilancia costera con la participación activa de organismos estatales, organizaciones no gubernamentales y la comunidad local para llevar a cabo acciones que permitan mitigar cualquier efecto negativo y que garanticen la conservación de la calidad ambiental que caracteriza a las playas del este.
En esencia las playas del este de La Habana constituyen un patrimonio natural valioso que, además de su función recreativa y turística, posee un significado ambiental y socioeconómico importante para la ciudad y el país, lo que constituye un buen ejemplo de los esfuerzos intersectoriales a favor de la conservación, el desarrollo sostenible y la participación comunitaria, factores esenciales para preservar estas áreas costeras con vistas al disfrute de las futuras generaciones.