Si hay un segmento del bar cubano nada improvisado y con una tradición seductora es su coctelería, ese quehacer que combina el ron nacional en todas sus variantes con otros componentes, para entregar al cliente una suerte de poción mágica que lo llevará al placer y la comunicación de manera tranquila y saludable.
Cócteles cubanos como los famosos Cuba libre, Daiquirí, Mojito, Havana Special, Mulata, Saóco han dado la vuelta al mundo, pero los expertos dicen que son cientos las fórmulas deleitosas que se obtienen a partir del fluido espirituoso nacional, preparados por cantineros o bartenders que llegan a adquirir una gran pericia y hasta maestría en ese arte que puede llegar a ser incluso un interesante espectáculo cuando ocurre ante tus ojos.
El periodista Fernando G. Campoamor, especialista en temas de etnología y culturales en general, solía afirmar que el cóctel es un estimulante de la cordialidad humana, siempre que se aprenda a tomar igual que se aprende a comer y a vestir correctamente.
Y añadía que fomentar la costumbre de tomarlo con mesura podía considerarse como una variante de la educación y hasta de la cultura. Eso sí, sin excesos o vicios, recomendaba.
Se cree que los primeros cócteles se conocieron en el país desde los 60 y 70 del siglo XIX, cuando ya se mezclaban la ginebra, el ron, el coñac y el vermut con agua de seltz y azúcar.
Albert Stevens, un entendido en el tema del famoso hotel Astor Astoria, de Nueva York, escribió en 1935: &Durante los últimos años muchos turistas norteamericanos descubrieron en La Habana que sus ideas respecto a la confección de cócteles eran muy limitadas". En otras palabras aprendieron acá de coctelería…
Pues sí, amigos, la experticia de los cantineros cubanos no se detuvo en los año 30, como se sabe. El arte de mezclar ron y otros buenos licores, con limones, naranjas, otros jugos, granadina, amargo de angostura… y demás y demás, muestra en la mayor de las Antillas variaciones infinitas, encaminadas a hacerlo pasar un buen rato, socializando o amando. En los establecimientos del turismo criollo están a la orden, al respecto. Pruebe usted.