No es un enclave cualquiera y vale la pena tener la satisfacción de conocerlo si sentimos atracción por los parajes costeros solitarios y bullentes de vida silvestre, aunque sean remotos y de difícil acceso.
Les cuento sobre el Refugio de Fauna Silvestre del río Máximo, un sitio embrujado como los que amaron los poetas románticos del siglo XIX, solo que aquí casi nunca hay cielos plomizos y la temperatura es muy cálida, con rachas muy frescas. Pero no se engañen, es un ecosistema frágil, en pleno trópico, convertido recientemente en un sitio RAMSAR y Área protegida, por especialistas internacionales y nacionales, respectivamente.
Se encuentra ubicado en la costa septentrional de la centro oriental provincia cubana de Camagüey, extendido por un área de 22.58 km2, de los cuales el 64 % son marinos, lo que hace que un influyente proceso de salinización actúe sobre su superficie terrestre.
Allí encuentran nido, en proporciones que han llegado a acumular una masa de hasta 180 000 ejemplares, los bellos flamencos rosados cubanos (Phonicopterus ruber ruber), la mayor colonia en la región de las Antillas y el Caribe.
Otras aves marinas encuentran en sus predios el lugar ideal para la reproducción y nidos, sino abundante alimentación como parte de los ciclos de vida que allí se producen de manera incesante de parte de otros órdenes zoológicos.
El endemismo de las aves marinas está entre los más altos de la región centroamericana, en tanto expertos opinan que en cuanto al cocodrilo americano (Cocodrylus acutus) es un acuífero con una dotación sobresaliente. Hay colonias de manatíes muy dignas de admirar, toda vez que se trata de animales muy escasos hoy día, protegidos por estrictas leyes de conservación.
Flanqueado por las corrientes de los ríos Máximo y Camagüey, realzamos que es de difícil acceso y no es muy visitado, aunque despierta un gran interés en naturalistas y ecologistas.
Región protegida desde 1998 por autoridades y personal científico, bajo la administración de la Empresa de Flora y Fauna del Ministerio de la Agricultura, ha pasado por momentos muy difíciles debido a procesos de contaminación provocados por la actividad humana, pero su presente y futuro no son inciertos, sino muestran ostensibles logros. Es un empeño complejo y difícil.
El visitante de tan esplendoroso paraje natural tiene hoy la recompensa de poder admirar en la parte terrestre, en las elevaciones de la Sierra de Cubitas y de Camaján, bosques bellos que se explayan desde las mismas márgenes de los ríos y arroyos hasta los litorales.
La fauna es rica en diversidad de especies, en especial de aves, con 36 representantes de ese grupo, 15 autóctonas, 2 endémicas, y 11 subespecies. La cuenca posee dos áreas protegidas: el refugio de fauna Río Máximo y la reserva ecológica Limones-Tuabaquey.
La reserva ecológica Sierra de Cubitas nos ofrece caminatas por sus senderos serpenteantes entre colinas verdes y florecidas, explorar galerías, sortear un laberinto de isletas cuasi virginales y volver a la llanura impregnada del fuerte aroma de la floresta tropical de la Perla antillana.